Los precios internacionales del petróleo han experimentado fuertes incrementos recientemente, alcanzando picos superiores a los $100 por barril debido a tensiones geopolíticas en Oriente Medio.
Medios internacionales reportan que los gobiernos de todo el mundo han abordado la situación con distintas estrategias en la búsqueda de suavizar la crisis.
En Europa, aunque no hay un desabastecimiento inminente, la inestabilidad en rutas clave como el estrecho de Ormuz, presiona al alza la factura de la calefacción para el consumidor final.
En Irlanda, el Gobierno aprobó un paquete integral de medidas por valor de $588 millones. La estrategia permitirá que aproximadamente 500,000 hogares de bajos ingresos reciban una ayuda para la calefacción. En las gasolineras, se eximirá del pago de los impuestos de $0.25 por litro de diésel y de $0.20 por litro de gasolina hasta finales de mayo.
En Alemania, el Gobierno ha acordado una reducción del impuesto sobre los combustibles de $0.20. Se estima que el déficit de recaudación fiscal resultante ascenderá a $1,884 millones. Además, este año, los empleadores abonarán a sus trabajadores una bonificación única de $1,177, exenta de cargas fiscales.
Por su parte en Turquía, desde 2018, está en vigor un impuesto variable sobre los combustibles, que disminuye cuando suben los precios. Esto permite al Gobierno compensar automáticamente las fluctuaciones, aunque a costa de la recaudación fiscal.
Europa también enfrenta la amenaza de una cancelación de vuelos «pronto», si los suministros de crudo permanecen limitados por la situación en Oriente Medio, advirtió el líder de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Fatih Birol.
«Les puedo asegurar que pronto oiremos la noticia de que algunos vuelos de la ciudad A a la ciudad B podrían cancelarse debido a la falta de combustible para aviones», manifestó el funcionario en una entrevista con la agencia de noticias AP.
Mientras que en Asia, muchos países se ven directamente afectados por el conflicto, ya que obtienen gran parte de su petróleo de la región del Golfo.
Japón y Corea del Sur han respondido limitando los precios de los combustibles. El Gobierno de Tokio está destinando más $4,700 millones para mantener el precio promedio de la gasolina en el equivalente a unos $1.07 por litro.
Seúl ya había fijado un precio máximo de algo más de $1.53 por litro. El Gobierno ha presupuestado alrededor de $3,530 millones. El Gobierno surcoreano planea usar la misma cantidad para apoyar a los hogares de ingresos medios y bajos con hasta $400 por persona.
China depende mucho menos del petróleo y del gas natural como fuentes de energía que sus dos vecinos del este. El carbón desempeña un papel mucho más importante allí, al igual que las energías renovables. Los precios del combustible en China también son hoy un 30 % más altos que hace dos meses.
India ha reducido su impuesto sobre el combustible en poco más de $0.10 por litro. Esto equivale aproximadamente al 10 % del precio. También ha aumentado los impuestos a la exportación de diésel y carburante de aviación para garantizar que haya más combustible en el país.
En el continente americano, México, ha establecido un tope informal de precios de alrededor de $1.40 por litro de gasolina y $1.60 por litro de diésel para la mayoría de las estaciones de servicio. A cambio, el sector petrolero recibirá aproximadamente $295 millones semanales en ingresos por impuestos a la energía. Sin esto, según la presidenta Claudia Sheinbaum, los precios serían hasta un 25 % más altos.
En Argentina, el Gobierno ha impuesto límites estrictos a los subsidios. En su lugar, ha acordado con la petrolera estatal YPF mantener estables los precios de los combustibles durante 45 días, después de que ya hubieran aumentado alrededor de un 15 %.
Mientras que, en Estados Unidos, ya se ha desvanecido la esperanza del Gobierno de que los precios de la gasolina se mantuvieran por debajo del umbral de $4 por galón. De hecho, se ha producido un aumento del 35 % desde finales de febrero.







