El fin de semana no hubo luna llena, pero se escuchó el aullido de muchos lobos que ovacionaban y coreaban junto con Los Temerarios las melodías que desde hace más de 40 años se han convertido en las favoritas de muchas generaciones.
El sábado, a las 9:30 de la noche, después de aparecer en pantalla el característico imagotipo de la agrupación, que está conformado por el nombre y un lobo, sonó un aullido que dio inicio al primer concierto.
Minutos después se observaba la silueta de los hermanos Ángel, y aunque ha pasado el tiempo, algunas cosas no han cambiado. Adolfo en el teclado y Gustavo con su guitarra.
Los colores clásicos de su marca también fueron los preferidos para hacer el juego de luces del escenario. La combinación entre rojo, naranja y amarillo daba paso a la primera canción que sonó: «Enamorado de ti», continuaron con «Tu infame engaño» y «Una tarde fue»; todas eran acompañadas con la voz del público.
«¡Reciban una cordial bienvenida de parte de sus servidores que son Los Temerarios! Esto parece un partido de selección El Salvador contra México», fueron las primeras palabras que pronunció Gustavo al ver el lleno total del estadio Cuscatlán.
«Qué emoción tan grande la que sentimos y qué bendición tan bonita poder estar con todos ustedes y compartir esas canciones que ustedes han hecho grandes éxitos», agregó Adolfo.
La noche transcurrió con el género romántico grupero y con las canciones «Cómo te recuerdo», «Cómo quisiera volver», el cóver «Ya me voy para siempre», original de Vicente Fernández, «Tu última canción», «Dímelo», «Solo te quiero a ti», «Luz de luna», «Te hice mal», «Ven porque te necesito», «Acepta mi error», «¿Por qué te conocí?», entre otras.
Durante el concierto, el grupo mexicano resaltó la seguridad que vive el país, además de ponerlo como modelo a escala mundial.
«Muchas felicidades a ustedes, amigos salvadoreños, porque su país está siendo un ejemplo para el mundo y eso es un orgullo. Gente de bien y tranquila es lo que todo el mundo anhela. Muchas felicidades a todos, felicidades por eso, y obviamente es un placer y un privilegio estar con todos ustedes y compartir estas alegrías», expresó Gustavo Ángel Alba.
Los ánimos de los asistentes durante el desarrollo del espectáculo nunca bajaron, y aunque todas las localidades para disfrutar del evento poseían su respectivo asiento, los fanáticos estuvieron de pie desde el inicio hasta el final del show.
«No es una presentación más, es la presentación que ustedes han hecho esta noche tan preciosa. No sé cómo le vamos a hacer cuando regresemos a México, porque de pedacito en pedacito el corazón se nos va quedando por acá. Gracias por todo su cariño, a todo su precioso El Salvador, Dios lo bendiga. ¡Hasta siempre, San Salvador! ¡Hasta siempre, El Salvador! Sus amigos de allá del estado de Zacatecas estamos eternamente agradecidos con ustedes», eran las palabras con las que daba cierre la primera voz de la agrupación.
El concierto del sábado fue el primer espectáculo que los hermanos brindaron en la capital salvadoreña. El segundo se desarrolló ayer en el mismo recinto. El pasado 8 de marzo Los Temerarios se presentaron en el estadio Juan Francisco Barraza, en San Miguel.
En total han sido tres fechas en un mismo año que los artistas han visitado el país, algo que pasará a la historia no solo por la cantidad de veces, sino porque el Hasta Siempre Tour es la gira de despedida de Adolfo y Gustavo, tras 47 años de carrera artística.
Antes del concierto
El cariño, el amor, la fidelidad, la gratitud y el apoyo de los fanáticos de Los Temerarios quedaron demostrados una vez más el pasado sábado, cuando a partir de las 10 de la mañana muchos de sus seguidores llegaron al estadio Cuscatlán para ser los primeros en ingresar y obtener el mejor lugar para ver a su grupo favorito.
La vigilancia y el orden también imperaron durante el ingreso de los asistentes, ya que desde tempranas horas de la mañana la Policía Nacional Civil y agentes del CAM brindaron seguridad para dar tranquilidad y garantizar la movilidad de automovilistas y peatones.


Los fanáticos, mientras hacían fila, mostraban sus atuendos, que fueron pensados días antes para «estar acordes» al espectáculo. Sombreros, botas, vinchas, camisas a cuadros y con el imagotipo de Los Temerarios fueron de las prendas favoritas. Para otros, los carteles con diversas frases fueron un accesorio adicional.
En la formación también hubo personas que venían de otros países centroamericanos, así como estadounidenses que aprovecharon esta segunda fecha en el país.


A un costado del estadio, el grupo salvadoreño Cráter fue el encargado de ponerle música al ambiente y de hacer que el tiempo pasara más rápido. Al finalizar el concierto, en la misma tarima, un DJ amenizaba la salida de los espectadores.







