Los vecinos de la residencial La Pradera, en San Miguel, se reunieron en el parque de la comunidad para mostrar su descontento por lo que consideran «cobros injustificados en el servicio de agua potable proporcionado por la empresa APSA de C. V.». Además, exigieron mejoras en el servicio.
«En los recibos anunciaron que iban a poner un contador para cobrar lo justo, pero cuando uno va a preguntar a la oficina cuánto ha salido, en el de mi mamá salieron $95.10 y en el de mi papá $12.40, cómo es eso que nos van a cobrar algo excesivo cuando su servicio es pésimo», dijo Milagro Aquino.

Sofía de Meléndez invierte un promedio semanal de $20 en agua embotellada, ya que el agua que recibe de los grifos no es apta para el consumo.
«El agua llega a las casas tres horas en la mañana, tres horas en la tarde, a veces no llega; y si llega, está sucia, contaminada. El agua acá no es consumible, no es ni para las mascotas», expresó.
El representante legal de la empresa, Joaquín Iraheta, aseguró que no hay un incremento en el cobro, sino la aplicación de un nuevo sistema de cobro que busca el uso racional del agua.







