Una fuerte ética de trabajo, constancia y disciplina llevaron a Ronaldo Orellana, un salvadoreño originario de La Libertad, en El Salvador, a sobresalir en una de las franquicias más grandes de Estados Unidos y el mundo, 7-Eleven.
Como muchos salvadoreños, en 1980, con apenas 13 años, Ronaldo se vio forzado a migrar a Estados Unidos en busca de refugio y metas por cumplir, debido a que en ese momento El Salvador era un país sumido en la guerra y la violencia.
Inmediatamente después de su llegada, comenzó a trabajar para ayudar a mantener a su familia. Su objetivo estaba claro: trabajar de forma incansable para crecer y lograr la estabilidad en un país que no lo vio nacer, pero que le abrió las puertas para seguir adelante.
Empezó a laborar en 7-Eleven desde 1988, cuando tenía 13 años. El salvadoreño comentó que tuvo que mentir sobre su edad para poder iniciar en el trabajo debido a que, además de ser una necesidad, tenía que ganar su propio dinero porque era parte de sus metas.

Sin embargo, el éxito del compatriota llegó en 2012, cuando logró poner en marcha su primera tienda de la franquicia, después de años de experiencia y conocimiento profundo del negocio.
«Después de trabajar por mi cuenta en esta primera tienda, compramos la segunda con mis hermanos, en 2013, y así fuimos escalando hasta llegar a cinco tiendas. En la actualidad tres son mías, y una cada uno de mis hermanos, Wálter y Andrés», afirmó.
Gracias a su compromiso con la franquicia, los hermanos fueron elegidos como orgullo hispano y ejemplo a seguir por salvadoreños y latinoamericanos en Estados Unidos.
«Para mí es un orgullo representar a mi país de la mejor forma, trabajando como todo buen salvadoreño que demuestra su valía haciendo las cosas bien. Estoy agradecido con toda mi familia, amistades y 7-Eleven por el apoyo», afirmó.
En la actualidad, las cinco tiendas generan un estimado de 50 empleos. En su planilla figuran principalmente salvadoreños, latinoamericanos y de otras nacionalidades.

Por su parte, Wálter Orellana destacó la importancia de trabajar y buscar los objetivos en familia. Además, remarcó el orgullo de ser salvadoreño y tener la oportunidad de visitar periódicamente su país.
Desde su experiencia en la gestión de restaurantes, Wálter ha estado involucrado con 7-Eleven durante los últimos 28 años. Fue el tercer hermano en adquirir una franquicia con la compañía.
«Creo que lo que hemos logrado junto a mis hermanos es muy importante. Me siento orgulloso de ellos, de la gente que trabaja a mi lado y agradezco a todos los que nos han apoyado siempre. Todo eso nos motiva para seguir adelante», afirmó.
Los hermanos siguen comprometidos con continuar generando empleos y representando a El Salvador, y trabajando incansablemente para sacar adelante a su familia.







