En el 2020, cuando la pandemia obligó al mundo hacer una pausa, al interior de su casa, Jimena Rubio, una joven entusiasta, decidió convertir su propia búsqueda de bienestar en una fuente de amor para otros. Así nació De Pared, un emprendimiento artístico que a través del delicado trabajo en madera comprimida se ha convertido en un canal para inmortalizar historias, capturar emociones y dar forma tangible a los recuerdos más preciados.
La creadora de este proyecto relata que la idea surgió de la necesidad de encontrar belleza y consuelo en su propio entorno.
«Cuando estábamos encerrados me puse a hacer cosas, a crear decoración para mis espacios para sentirme mejor. Ahí nació todo», explica.
Lo que inició como una terapia personal, pronto reveló su potencial. Al compartir sus creaciones en redes sociales la respuesta fue inmediata. Se dio cuenta de que no era la única que anhelaba rodearse de objetos que le recordaran las cosas que amaba.
Con una cámara en mano y una idea clara subió las fotos de sus primeros trabajos a Instagram, marcando el comienzo formal de este viaje creativo.
Los inicios de Jimena se centraron en colgantes y figuras geométricas de mascotas. Aunque ya ofrecía la personalización, la técnica inicial era más abstracta. Sin embargo, la esencia del emprendimiento siempre fue la misma: capturar lo significativo para el cliente. «El corazón De Pared está en eso, en la personalización de algo que para vos sea importante», comparte.
Con el tiempo, la gama de productos se expandió para incluir retratos de personas, ilustraciones digitales con texto y fotos con imanes.
La verdadera transformación en su trabajo llegó gracias a una clienta. Gaby, quien buscaba honrar la memoria de su perrita fallecida, le pidió a la artista que replicara el diseño de su tatuaje. La dueña del emprendimiento cuenta que el resultado fue un cambio significativo.
«Ella no tenía fotos de su perrita. Me dijo: “Hacémelo del mismo estilo de mi tatuaje”. La hice y no sabía qué impacto tendría. Cuando ella me contó toda su historia dije: “Wow, en realidad cada retrato tiene una historia que contar y significa algo para ti”. Cuando ella lo recibió, lloró. Me dijo tantas cosas y fue super bonito. Me di cuenta que lo que hago en verdad impacta», dijo.
A partir de ese momento, el estilo de sus creaciones evolucionó para ser más detallado y expresivo. Ya no se trata solo de la silueta, sino de capturar la esencia de la mascota. El objetivo es que al ver la pieza la persona reconozca cualquier característica particular que hace a su animalito único.
«Quiero que vean la pieza y digan: “Esos son los ojos de mi mascota. Esa es su naricita o la oreja caída que siempre tenía o cualquier facción, cualquier manchita que tenía en su lengua, lo que sea, pero que vos la veás y vos digás: “Esa es mi mascota”».







La técnica artesanal
El proceso de creación en De Pared es una labor meticulosa que combina la tecnología con el trabajo artesanal. Todo comienza con una fotografía proporcionada por el cliente. A partir de esa imagen, Jimena se sumerge en el diseño digital, capturando detalles específicos de la persona o la mascota.
«Trabajo sobre la fotografía para agarrar los rasgos más significativos y luego voy simplificando. Luego, la persona puede ver varias propuestas de diseño y escoge la que más le gusta», relata.
Una vez aprobado el diseño, pasa a la etapa de corte en la madera comprimida, el material estrella del emprendimiento. Después la pieza es cuidadosamente pintada a mano, aunque el negro es el color más popular y seguro, ya que combina con casi todo y resalta la silueta de manera elegante. La artista ofrece la posibilidad de personalizar el color.
«Puede ser verde, puede ser azul, rosado, gris, morado, del color que quieran. Y en realidad no hay color con el que te vayas a equivocar. Todos los colores se ven super bonitos», asegura.
Este proceso permite que cada pieza sea un reflejo del gusto personal y la estética del espacio donde será exhibida.
Los tamaños también son personalizables. Si bien el estándar es de 36 centímetros, los pedidos pueden ir desde 15 centímetros hasta un metro de altura. La variación en el tamaño influye directamente en el precio, el cual se calcula según el material y el tiempo de corte.
Historias que viajan, recuerdos que perduran
Hacer un pedido es un proceso sencillo y accesible. Los interesados pueden contactar a Jimena a través de Instagram o TikTok, o directamente por WhatsApp (los datos se encuentran en sus páginas).
El alcance de este emprendimiento ha superado las fronteras salvadoreñas. La creadora cuenta con emoción que muchas personas, al ver el valor sentimental de estas piezas las compran como regalos para amigos o familiares que viven en el extranjero. Para estos casos, Jimena ha desarrollado una forma especial de empaque, más compacta y plana, para que las piezas puedan viajar de manera segura en el equipaje. Gracias a esto, sus creaciones han llegado a rincones lejanos como Suiza y Australia, llevando consigo un pedazo de El Salvador y un recuerdo que trasciende el tiempo y la distancia.







