Cerca del epílogo de su carrera, que lo llevó a clubes de Europa y Asia, el atacante de físico de luchador puede preciarse de mantener vivo su olfato goleador, una cualidad que el Galo va a necesitar para vencer al Botafogo el sábado en Buenos Aires.
La disputa por el cetro continental encuentra al club de Belo Horizonte en mal momento, con diez partidos consecutivos sin ganar (seis derrotas, cuatro empates), sin chances de coronarse en el Brasileirao y dolido por haber perdido la final de la Copa do Brasil ante el Flamengo.
Pero en la adversidad, el ídolo albinegro ha hecho valer su fama de paladín para mantener el bote a flote: motiva y defiende a sus compañeros, reprende a árbitros y adversarios, y comanda la ofensiva que completan Paulinho y Deyverson.
«Es un jugador decisivo. Todos confiamos mucho en él», dijo su técnico, el argentino Gabriel Milito. «Aparece cuando tiene que aparecer. Es nuestro capitán, nuestro líder. Es un ejemplo para nosotros desde todos los puntos de vista».
La «obsesión» del capitán
Nacido en Campina Grande, en Paraíba (nordeste), Hulk ha anotado 19 goles y brindado 12 asistencias en 50 partidos esta temporada, unas cifras superiores en su conjunto a las de sus menos experimentados compañeros de ataque.
Paulinho, de 24 años, lleva 19 dianas y cuatro pases gol en 58 encuentros, mientras que Deyverson, de 33 y gran figura copera del Mineiro, ha celebrado en seis ocasiones y asistido en dos en 20 entradas a campo con los albinegros.
La Libertadores es la gran deuda del musculoso atacante (pesa alrededor de 97 kilos y mide 1,80 metros) desde que retornó a Brasil en 2021, tras pasos destacados por el Tokyo Verdy de Japón, el Porto de Portugal, el Zenit de Rusia y el Shanghái SIPG de China.
Ese año, en el que fue el artillero del equipo con 36 anotaciones en 68 partidas, alzó la primera liga del Mineiro en medio siglo y la copa local, dos conquistas que le otorgaron un boleto hacia el Olimpo albinegro junto a leyendas como Reinaldo y Ronaldinho Gaúcho.
Ronny guió al Galo en 2013 hacia su hasta ahora único título de la Libertadores.
«Sin duda es una obsesión, por eso se llama la Gloria Eterna. Tengo el sueño de ganarla. Nos hemos estrellado contra el travesaño en algunos años en los que teníamos grandes posibilidades de vencerla», dijo Hulk al portal Globo Esporte.







