Investigadores de la Universidad de El Salvador (UES) y de Japón presentaron este 3 de julio los resultados del «Programa de Investigación y Desarrollo Integral para el Control de la enfermedad de Chagas», el cual fue elaborado durante cinco años.
La investigación es impulsada por el Ministerio de Educación (Mined) y el Ministerio de Salud, con apoyo de la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA).
Uno de los principales resultados es que se identificaron plantas de la flora salvadoreña que pueden generar fármacos para tratar la enfermedad de chagas.
Durante los cinco años de estudio, encontraron alrededor de 700 especies vegetales en parques nacionales, en áreas protegidas y fincas privadas.
Según explicó el doctor Marvin Núñez, investigador de la UES y coordinador de las actividades dentro de la investigación, en el país hay plantas que son muy activas contra el parásito del chagas. «Nos hemos dado cuenta de que hay una gran cantidad de flora sin descubrir. Hay dos plantas nuevas que van a servir para estos resultados. Una fue encontrada en la zona de Sonsonate y otra en Ahuachapán», agregó.
El arbusto de Piper Jacquemontianum es el que presentó más componentes con mayor actividad de anticuerpos.
La enfermedad de chagas es causada por la infección del parásito Trypanosoma Cruzi, que se transmite principalmente por el contacto con la materia fecal de chinches infectados. En ese sentido, los investigadores enviaron a la Universidad de Keio, en Japón, parte de los extractos con mayor actividad parasitaria. Ahí también hubo un equipo de investigación.
«La parte principal sería inhibir al parásito, es decir, matarlo. Las plantas tienen un arsenal químico para defenderse del entorno donde viven y ese químico es el que nosotros aprovechamos para extraer y combatir enfermedades. Así es como la medicina ha llegado a la farmacia», dijo Núñez.
El especialista también estuvo a cargo del proceso de recolección de las especies vegetales y suministrar las muestras al laboratorio del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de El Salvador (CICES) del Mined.
«Cuando ya la tenemos [la planta], la llevamos al laboratorio y realizamos la extracción de químicos y CICES nos hace la actividad biológica. Otra parte se hizo en Japón. Compañeros de la facultad viajaron e hicieron estancias de dos a tres meses para hacer un trabajo de química», explicó Núñez.
El proceso de investigación continuará, por lo que esperan que los componentes que contrarresten este mal incrementen.







