El Salvador se convirtió en la capital mundial del bitcóin. Reunidos en el Centro Histórico de San Salvador, centenares de entusiastas de la principal y más fuerte criptomoneda celebraron Bitcoin Histórico, un evento internacional con ponencias del más alto nivel y actividades para todos los públicos que incluyeron el reparto de 21,000 pupusas, además de espacios exclusivos para niños.
El evento lo organizó la Oficina Nacional del Bitcoin (ONBTC), y fue una muestra del impacto real del bitcóin en El Salvador, donde tiene circulación legal.
Para muchos de los participantes, como el empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego, el bitcóin significa libertad y descentralización. Además, garantiza que los ahorros de las personas no pueden tomarlos gobiernos irresponsables, por lo que elogió enormemente el liderazgo del presidente Nayib Bukele por seguir los pasos visionarios que han puesto al país como líder en la adopción de nuevas tecnologías.
Salinas anunció que con un El Salvador transformado por el presidente Bukele se abre la posibilidad del retorno de sus empresas. «Hace varios años tenía negocios aquí, pero nos fuimos por los criminales. ¡Qué lástima que sucedió eso en aquel tiempo y qué bueno que lo arreglaron, y ya podemos venir de regreso!», dijo.
La seguridad, destacó Salinas, es lo más importante para una sociedad, porque cimenta las bases para el desarrollo económico. Y en El Salvador, señaló, no solo se conquistó la paz, sino que con el presidente Bukele se han puesto «las bases para hacer una verdadera reforma monetaria», en referencia a la adopción del bitcóin y otras tecnologías de encriptado.
Por ejemplo, durante el evento se anunció un acuerdo para que los ministerios de Relaciones Exteriores y Medio Ambiente utilicen tecnología de blockchain que garantice que los documentos oficiales sean incorruptibles y verificables, y permanezcan inmutables en el futuro.
La ONBTC anunció, además, el lanzamiento del programa Mi Salón Pintado, una iniciativa que contempla la renovación de 500 salones de clases en centros escolares públicos a lo largo y ancho del país.
El proyecto se realizará en conjunto con la empresa The Little HODLer, y consistirá en que este medio millar de aulas tengan pisos de madera, con zonas «libres de zapatos», para fomentar el respeto, la limpieza y una mentalidad de calma y concentración. Contarán con minibibliotecas para fomentar la lectura y también con pequeños jardines que estarán a cargo de los niños para estimular la disciplina y el amor por la naturaleza, así como valores de cooperación y constancia.







