El Salvador reafirma su posición en el mapa cultural de la región al inaugurar la décima edición del Festival Internacional Nómada. Este encuentro, que nació en 2017, ha logrado congregar a diversos exponentes del arte corporal, abarcando disciplinas como la danza contemporánea, el teatro físico, el circo y el performance. En esta ocasión, la cartelera cuenta con la participación de creadores provenientes de España, México, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, junto con una destacada selección de artistas salvadoreños.
La programación del festival busca democratizar el acceso a la cultura mediante un despliegue que incluye más de 20 actividades, muchas de ellas gratuitas. El circuito artístico no se limitará a las salas convencionales, sino que tomará plazas emblemáticas de San Salvador, como la Morazán y la Gerardo Barrios, además del Parque Cuscatlán.
La descentralización también llega a Santa Ana, donde el parque Libertad seráel escenario de diversas propuestas urbanas. Con el respaldo de instituciones como Iberescena y el Centro Cultural de España, el evento también fomenta la profesionalización del sector a través de talleres formativos y el Encuentro de Programadores de la Red Numal.

«SOFÁ»: HUMOR Y DANZA SOBRE LA VIDA EN PAREJA
La apertura del festival se realizó el pasado 23 de marzo en el auditorio del Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán. Estuvo a cargo de los artistas españoles Marta Alonso Tejada y Pablo Reboleiro con su obra «Sofá». Esta pieza se presenta como una comedia de situación que fusiona danza, teatro, música en directo y técnicas circenses para explorar la compleja realidad de una pareja que, consumida por el trabajo y la hiperproductividad, ha perdido la capacidad de detenerse.
La trama utiliza un sofá amarillo como el eje central de sus conflictos.
Este mueble representa ese refugio cotidiano donde se supone que las parejas descansan al final del día, pero que en la obra se transforma en un campo de batalla contra el vacío y la incerteza. Los intérpretes llevan a escena fragmentos de su propia vida real, mostrando con humor y sinceridad las múltiples facetas que existen dentro de una misma relación: son amantes, pero también son productores, secretarios y gestores de su propio caos.

Bajo la dirección de Marcos PTT y con la asesoría coreográfica de figuras como Sharon Fridman y Melania Olcina, la obra se basa en el manejo del peso y la gravedad entre los cuerpos, sirve como metáfora perfecta para ilustrar la dificultad de encontrar el equilibrio en la convivencia. Mientras Pablo busca refugio en su guitarra eléctrica, Marta intenta gestionar su carga mental siguiendo las recomendaciones de su terapeuta, creando momentos que oscilan entre la complicidad de los payasos clásicos y la tensión de la vida moderna.
El espectáculo destaca por su capacidad de conectar con el espectador a través de la risa fresca y el reconocimiento de las propias manías. Al final, más allá de las peleas y el agotamiento, la obra plantea una reflexión sobre la soledad y el miedo a no ser productivo cuando el ruido externo se apaga.







