En el Centro Cultural de España se encuentra la exposición colectiva «Invernadero. Espacio Vital» en su cuarta edición de [arte, política, experimento] como parte del arte conceptual.
La exhibición contiene siete proyectos que incluyen obras de Jazz Flores, Menly González, Rodrigo Guardado, Jorge Medrano, Madeline Osiris Meléndez, Lissania Zelaya y Ariel Luna.
En cada una de las piezas abordan la dimensión política del espacio vital entendiendo como el área de influencia psíquica, corporal, geográfica o cosmológica, que resulta imprescindible para ser y existir.
Diversas técnicas se han usado en las piezas, entre ellas el performance y su registro, videojuego, serigrafía, instalación, collage fotográfico y digital.
De acuerdo con el encargado de módulo de producción de la exposición, Antonio Romero, esta exposición busca la promoción del arte salvadoreño a través de la formación.
«Cada uno de los proyectos expuestos han estado durante seis meses en un proceso de seguimiento y conceptualización de obras de arte para que haya una profesionalización», dijo.
Para lograr la muestra los artistas recibieron tres diálogos donde exploraron los vínculos entre el espacio vital y otras disciplinas con la antropóloga y especialista en afrodescendencias Marielba Herrera, el educador e investigador Óscar Picardo y la filósofa y divulgadora de derechos humanos Virginia Lemus. También se sumó la artista paraguaya Belén Rodríguez.
El próximo 7 de febrero se llevará a cabo una visita guiada con los artistas a las 10 de la mañana.
La exposición estará disponible hasta el 28 de febrero de martes a viernes de 10 de la mañana a 1 de la tarde y de 2 de la tarde a 7 de la noche. La entrada es gratis.
Sobre las piezas
La obra «Diario de Emociones», de Rodrigo Guardado, está realizada en tela de algodón serigrafiada. En ella el artista retomó fragmentos de su diario terapéutico personal y los coloca unos sobre otros hasta que se convierten en una mancha de textos difíciles de leer.
«A través de esta obra busco expresar la complejidad del diálogo con el otro y muestro cómo la interferencia y el temor a la mirada ajena subyacen en esa interacción», detalló Guardado.
Por su parte, Jorge Medrano ha realizado una instalación con el nombre «21 de enero, el día de tu santa (niña Inesita)» que refleja la recreación de la habitación de su abuelita, como un espacio que ahora se convierte en un microcosmos de memoria, cariño y algunos otros detalles que recuerda y posee de ella (fotografías, pastillas, plantas).



Jazz Flores hizo una instalación performática con un libro abierto y un banco de madera. El libro es un diario que escribió en tres meses de hibernación.


En cambio, Madeline Salamanca con la pieza «Indicio», que es un tríptico en collage digital, reconstruye su propio retrato desde el conocimiento de las mujeres y a sus ancestras como constructoras de identidad. En los retratos ha fusionado la imagen de la abuela, la mamá y ella.

Respecto a la pieza de Menly González «Yo soy aquí», esta reúne dos obras de collage, impresas en tela de algodón crudo, las cuales fueron creadas con su archivo personal fotográfico entre el 2013 y 2024, y terminó por construir una nueva composición de imágenes del centro de San Salvador.
«Busco conmemorar y recordar las calles, los establecimientos y las personas que forman parte de mi historia, que construí durante esos años en la ciudad», recalcó González.

«Ensayo sobre una muerte elegida», de Lissania Zelaya, se logró con un performance de registros fotográficos y video documentación.
«Mi pieza está basada en una obra de teatro que escribí en el 2020 en un proceso de formación con Jorgelina Cerritos, es un proceso de dramaturgia y creé el performance. Me apoyé de otra artista en fotografía, Daniela Rodríguez, para hacer el registro de imágenes. Con todo esto lo que represento, lo que trato de construir es un espacio para la fuga de un lugar que no es vital cavando un agujero con una cuchara», dijo Zelaya.
Agregó que el uso de la cuchara es porque desde que uno nace y es mujer ya asignan ciertos roles y herramientas que debemos de ocupar.

Por último, Ariel Luna con la pieza interactiva «Atrio» quiere recrear una ciudad-jaula.
Su mensaje va dirigido a todos los transeúntes, a quienes no tienen acceso a los interiores ni participa de lo que sucede en ellos, entonces únicamente puede deambular por el atrio. Considerando lo anterior, Luna diseñó un espacio para ser usado de manera limitado y que obliga a habitar en un espacio vital, pero hostil.








