El Parlamento de Irán ordenó ayer el cierre militar del estrecho de Ormuz en represalia por el ataque de Estados Unidos (EE. UU.) contra el programa nuclear de Teherán. Washington, mientras tanto, afirmó que no busca un cambio de régimen, en el décimo día de la guerra entre Irán e Israel.
Después de días de suspenso, el presidente Donald Trump anunció el sábado que «las instalaciones clave de enriquecimiento nuclear de Irán han sido completa y totalmente destruidas» en ataques del ejército estadounidense contra tres plantas: Fordo, oculta bajo una montaña, Natanz e Isfahán.
Con el cierre del estrecho de Ormuz, Irán intenta sofocar el paso por el que transita el 20 % del comercio mundial y del crudo que circula de la mayor fuente de petróleo del mundo, los países productores del golfo Pérsico.

Ante el anuncio, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, lanzó una advertencia a la República Islámica de Irán: «Sería suicidio económico. Tenemos respuestas devastadoras listas. Y si lo hacen no solo responderá Estados Unidos, también otros países».
Según el «Diario OK», por este estrecho discurren a diario, en condiciones normales, 21 millones de barriles de crudo, además de barcos cargados con otro combustible esencial: el gas natural licuado (GNL).
Al ser Irán un importante productor de petróleo, con un bombeo de 3.3 millones de barriles diarios de crudo y exportaciones cercanas a los 1.7 millones, si hay una escalada, esta podría causar la interrupción del suministro de petróleo iraní.
CONTINÚAN BOMBARDEOS
En Teherán, periodistas de la AFP oyeron en toda la ciudad el rugido de los aviones que sobrevolaban la capital.
Horas después medios iraníes informaron «una fuerte explosión» en la provincia de Bushehr, en el sur de Irán, que alberga la única central nuclear del país.
El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) advirtió que un ataque contra esta central acarrearía «una liberación muy elevada de radiactividad a cientos de kilómetros».
Los bombardeos causaron heridos, pero ninguno presenta signos de contaminación radioactiva, afirmó por su parte el Ministerio de Salud iraní, sin precisar el número de hospitalizados.
«Hemos devastado el programa nuclear iraní», declaró el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, en rueda de prensa.
En la operación Martillo de Medianoche intervinieron siete bombarderos furtivos B-2, que volaron 18 horas, y los sistemas de misiles iraníes no los detectaron, precisó el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine.
ADVIERTE A CIUDADANOS
Por otra parte, Estados Unidos exhortó ayer a sus ciudadanos de todo el mundo a extremar la vigilancia tras los ataques estadounidenses contra las instalaciones nucleares iraníes y las amenazas de represalias proferidas por Teherán.
«Existe la posibilidad de manifestaciones contra ciudadanos e intereses estadounidenses en el extranjero, por lo que el Departamento de Estado recomendó a sus ciudadanos en todo el mundo que extremen las precauciones», advirtió el Gobierno de EE. UU. en un comunicado.







