El escritor Iván Mayer hizo su debut literario con su novela de suspenso sicológico: «La Sigua», basada en hechos que pudieron ser reales y ambientada en un San Salvador hundido en la guerra civil a finales de la década de los 80.
Esta obra, Inspirada en novelas, películas y series sobre asesinos en serie, transporta a una época convulsa donde la violencia y los crímenes fueron parte del día a día.

«El lector va a encontrar suspenso puro, un viaje al San Salvador de 1988, en plena guerra. En medio de la violencia, del conflicto armado surge otro peligro: un asesino en serie, implacable al castigar y escurridizo al esconderse. La Sigua no es solo una historia de suspenso psicológico, es también un retrato de una época difícil, cargada de tensión y de secretos que, al ser revelados, ponen a sus dueños en la mira», explica Mayer.
El autor presenta una ciudad donde todo está conectado y nada es coincidencia. Revela un país fracturado donde el miedo no solo viene de la guerra, sino de un depredador oculto que nadie logra detener. En ese contexto un policía, marcado por su pasado, y un periodista obsesionado con la verdad deberán unir fuerzas y aprender a confiar el uno en el otro para detener a La Sigua, un asesino en serie tan escurridizo como despiadado, cuyas víctimas parecen elegidas por algo más que azar, reseña la obra.
«Los monstruos que llegan a nuestra vida no aparecen de la nada, somos nosotros mismos quienes con nuestras decisiones los llamamos y les dejamos la puerta abierta», continúa narrando Mayer.
El libro está basado en hechos que, asegura el autor, pudieron ser reales y está narrado con una fuerza que evoca la nostalgia de quienes dejaron su tierra. «Esta novela atrapa a los lectores desde la primera página», explica Mayer, quien considera que para los salvadoreños en el exterior puede ser un viaje a la memoria, a la identidad y a los fantasmas que marcaron a toda una generación.
Una advertencia
En medio de toda la trama, la obra trae un profundo mensaje. «El mensaje principal es que cada quién se mete en problemas porque quiere. La novela muestra que muchas veces el verdadero peligro no viene de afuera, sino de las decisiones que tomamos y de las libertades que nos permitimos. Al final, “La Sigua” es una advertencia disfrazada de suspenso: “¡Pórtate bien o ya sabes!”», comparte Mayer.







