La embajada de Japón en El Salvador celebró la Fiesta Nacional en conmemoración del aniversario del natalicio del emperador Nahurito el pasado miércoles 19 de febrero. El embajador japonés, Yoshitaka Hoshino, resaltó las relaciones de amistad y comercio que han sostenido con El Salvador durante nueve décadas, además indicó que se ha evidenciado un cambio sustancial en el país y mayor convicción en los salvadoreños.

«El Salvador ahora vive en la sensación que los japoneses tuvieron una vez y que ahora han perdido, es decir, «mañana será mejor que hoy». Esto es exactamente la convicción que Japón quiere recuperar, y la convicción que podemos experimentar aquí en El Salvador. Después de 90 años de relaciones amistosas, Japón puede aprender de El Salvador», indicó el diplomático japonés.

De igual forma, resaltó que por medio de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) 30 voluntarios japoneses están desempeñando sus actividades en El Salvador en áreas como educación, salud, desarrollo comunitario, medio ambiente, deportes, entre otros. Destacó que El Salvador fue el primer país de América Latina y el Caribe en aceptar voluntarios de JICA.
Asimismo, indicó que en diciembre pasado se inauguró el periférico Gerardo Barrios en San Miguel con el presidente Nayib Bukele y que implementan el programa de ESMATE para mejorar el currículo de la educación. «El Salvador se encuentra en medio de una gran transformación, Japón quisiera seguir alineándose a las iniciativas propias de El Salvador», reiteró Yoshitaka Hoshino.

En la actividad también asistió el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, embajadores de países americanos, europeos, africanos y asiáticos como China, Estados Unidos, Francia, Alemania; diputados de la Asamblea Legislativa, y funcionarios salvadoreños. El evento contó con la participación de la Escuela Nacional de Música, cuyos integrantes interpretaron canciones japonesas y de anime.

Finalmente, el diplomático informó que el mayor desafío de Japón en este momento es la disminución de su población, ya que los próximos 20 años la población en edad para trabajar, excluyendo a los adultos mayores y los niños, disminuirá en 15 millones, es decir, más del 20 %. Esta cifra corresponde a más de la doble de la población salvadoreña.







