Luego de al menos 40 años de abandono de la Escuela Nacional de Agricultura «Roberto Quinónez» (ENA), el año pasado la Asamblea Legislativa aprobó un decreto que la certifica como instituto de educación superior.
Al respecto, la directora de la entidad educativa, Odette Varela, aseguró que este paso consolida el camino de transformación de la ENA, y al mismo tiempo, marca una nueva era para la agricultura del país.
«Esta ley nos lleva a ser un instituto especializado a nivel superior, con lo cual no somos una universidad, pero tenemos la potestad de impartir ingenierías relacionadas a la rama de agricultura y en un futuro poder tener maestrías, y soñando en grande tener hasta doctores», informó.

A su vez, Varela explicó que el técnico en Agronomía no desaparece, y que más bien se busca reforzarlo con un cambio dentro de la currícula educativa con la introducción de materias como inglés, Agricultura 4.0, café y cacao, entre otras que responden.
Con respecto a la introducción de las ingenierías, explicó que se encuentran bajo el proceso que establece el Ministerio de Educación (Mined) para ser lanzadas, pero la proyección es que estén disponibles a partir del 2024, informó la funcionaria, al tiempo que sostuvo que estos aportes posicionarán a ENA a escala centroamericana.
«Nos proyectamos a ser una institución referente en la región. Graduar agrónomos de calidad que se puedan posicionar bien en el mercado laboral», afirmó.
La directora remarcó que la ENA es un caso inédito a escala regional de institución especializada pública que se encuentra bajo la cobija de un Ministerio de Agricultura, «en su esencia es única la Escuela Nacional de Agricultura», subrayó.

En este sentido, también destacó que la institución prioriza atender a jóvenes de escasos recursos y que el 75 % de los estudiantes poseen becas, aunque también reciben alumnos con posibilidades económicas. Para Varela este paso refuerza la importancia que tiene la institución para el país, y resalta que el Gobierno actual ha roto el abandono de la misma dándole la importancia que merece.
«Son 40 años de abandono de la escuela, tras el estallido social de los años 70, ha tenido altos y bajos, se quiso privatizar y no se ha logrado, sigue viva y lo que estamos haciendo es inyectarle vitaminas para que pueda florecer y volver a ser lo que fue en el pasado», reflexionó la funcionaria.







