Los amantes de la buena comida y las buenas experiencias encuentran en el nuevo restaurante, La Espada, en el Centro Histórico de San Salvador, el lugar ideal para disfrutar de una excelente fusión de sabores de la cocina española.
El restaurante es liderado por hermanos salvadoreños que tras desarrollar una carrera en el sector gastronómico en España, decidieron invertir en su país de origen, atraídos por el clima de inversiones y la seguridad.

En este nuevo establecimiento, los salvadoreños y extranjeros pueden disfrutar de una diversidad gastronómica espectacular que se combina sabiamente con elementos históricos, como la emblemática fachada del edificio Enmanuel, conocido como Casa Borghi Daglio, un inmueble de alto valor cultural construido entre 1900 y 1930, de estilo ecléctico.
El inmueble, que presenta una armoniosa combinación de elementos de distintas épocas, conserva elementos arquitectónicos originales que reflejan su valor patrimonial, incluyendo balcones de herrería, arcos decorativos y una fachada de diseño vertical.

En su historia, el edificio albergó a una importante firma comercial italiana fundada en 1887, y fue testigo del desarrollo económico del país durante el auge del café. Con su recuperación, se integra a los esfuerzos por preservar el legado arquitectónico del centro histórico mientras se le da un uso contemporáneo.
Más allá de su imponente arquitectura, La Espada, recibe a sus clientes con una oferta que fusiona la gastronomía de España y Argentina con exquisitos aromas para satisfacer los paladares más exigentes de familias, amigos y parejas quienes aprecian el estilo neoclásico y la nueva modernidad del Centro Histórico capitalino.
En sus espacios elegantes se sirven platillos para quienes aman las carnes, que resaltan en un menú muy completo que también incluye empanadas argentinas, tabla tapas y croquetas españolas; su elegante bar también cuenta con opciones auténticas y sabores únicos.

Este sabor y carácter que distingue a La Espada no solo fortalece la oferta culinaria de la capital, sino que también forma parte del proceso de renovación urbana y patrimonial del corazón de San Salvador.
Con una inversión que supera los $180, 000, el restaurante ha generado más de 25 empleos, entre directos e indirectos. Sus fundadores afirman que la decisión de regresar al país estuvo motivada por la mejora en las condiciones de seguridad y las nuevas oportunidades para emprender, factores que consideran clave en el actual panorama nacional.
Los responsables del proyecto aseguran que su interés por instalarse en esta zona responde a una convicción personal: consideran que los centros históricos son espacios fundamentales para el tejido social y urbano de las ciudades, y que invertir en ellos es una forma de contribuir al desarrollo colectivo.

El proyecto también contó con el acompañamiento técnico de la Autoridad de Planificación del Centro Histórico (APLAN), que brindó orientación durante el proceso de instalación. Uno de los inversionistas, John Osorio, señaló que el respaldo institucional fue clave para llevar adelante el emprendimiento, destacando la eficiencia en los trámites y el apoyo constante recibido.
El caso de La Espada se suma a una serie de inversiones privadas que han comenzado a ver en el Centro Histórico un entorno favorable para el desarrollo empresarial. De acuerdo con APLAN, esta dinámica forma parte de una transformación integral que incluye intervenciones urbanas, recuperación de espacios públicos y promoción del turismo.







