El asunto escaló este martes, cuando el Tribunal Superior de Justicia de Madrid anunció que Begoña estaba citada a declarar como investigada el 5 de julio.
En un breve comunicado, la justicia explicó que Begoña Gómez debe comparecer «en calidad de investigada» ese día a las 10H00 (08H00 GMT), por los presuntos «delitos de corrupción en el sector privado y tráfico de influencias».
El gobierno tiene «absoluta tranquilidad, porque sabemos que aquí no hay nada» contra Gómez, señaló en rueda de prensa la portavoz del ejecutivo, Pilar Alegría, quien aseveró que la denuncia está basada en «mentiras y bulos».
«Lo que aquí hay es una campaña del fango de la derecha y de la ultraderecha», subrayó Alegría.
«Corrupción en Moncloa»
De su lado, la oposición de derecha celebró inmediatamente la noticia.
«No hay (…) cortina de humo que tape que la mujer de Sánchez está investigada por firmar cartas de recomendación para que el gobierno adjudique contratos a empresarios amigos», escribió en la red social X Cuca Gamarra, secretaria general del conservador Partido Popular, principal formación de oposición.
«Es corrupción en (la sede del Gobierno de) Moncloa. España merece un presidente digno y Sánchez no lo es», agregó Gamarra.
La decisión de este martes llega después de que la justicia rechazara la semana pasada la solicitud de la Fiscalía que recomendaba cerrar la investigación, al no haber constatado elementos «suficientes» para continuarla.
También se tomó pese a un informe de la Guardia Civil, en el que informaba que no veía delito.
Pero para el tribunal de Madrid «existen indicios acerca de la presunta comisión de un hecho delictivo», que «son algo más que simples sospechas» y «son suficientes» para que la investigación continúe.
Las pesquisas fueron abiertas ante una denuncia de un colectivo cercano a la extrema derecha, Manos Limpias, que admitió que se basó únicamente en artículos de prensa.







