Casi un cuarto de siglo después, 24 años (23 de diciembre de 2001), las escenas de la última final entre Alianza y Firpo se mueven difusas como pelota en cancha polvosa en la cabeza de Héctor Aarón Canjura, uno de los cerebros que tenían los toros en el medio terreno y que fue parte de esa batalla final.
El excreativo pampero, eso sí, aún recuerda en imágenes 3D la jugada y los protagonistas que le impidieron brindar con un título bajo el brazo el día de su boda: Ramiro Carballo y Adonai Martínez.
«Para mí era bien especial esa final, porque en ese año me casé después. En mis planes tenía estar en la fiesta de boda con un título más, pero no se nos dio, no pudo ser», recuerda hoy entre risas, mientras advierte que se acuerda muy poco de ese juego.
«Lo que sí recuerdo es ese gol de Adonai ya en tiempo extra que nos mató, porque ya no había mucho tiempo para empatar. Me acuerdo muy poco del juego, sí me acuerdo de que nosotros como Firpo teníamos buen equipo. Sentíamos que podíamos ganar el partido, que lo teníamos dominado», dice.
La jugada a la que Canjura hace alusión, que le marca a presión, llegó cuando el duelo agonizaba. Ya se habían disputado los 90 minutos reglamentarios y quedaba un minuto, 119’, para terminar el tiempo extra cuando Ramiro Carballo galopó por izquierda y mandó un centro oportuno para la cabeza de Adonai Martínez.

«Fue un gol con el tiempo extra bien avanzado. No sé por qué Adonai estaba solo, a Misael (Alfaro) lo agarra bien cerquita. También recuerdo el gol de la Chilena Montes», lamenta.
Fue precisamente Montes el que puso a soñar a Firpo en esa final. El escurridizo delantero llegó al gol e hizo ondear las banderas de la hinchada taurina a los 20′, pero la fiesta solo alcanzó para 10 minutos, ya que a la media hora el colombiano Jorge Sandoval anotó un gol tan celebrado como protestado.
Y casi 90 minutos después se les vino un manto negro encima: llegó el 2-1 blanco y les dibujó una tenebrosa y frustrante noche donde el mayor dolor, según Canjura, fue que no le pudieron cumplir a una afición taurina fiel en las buenas y malas.
«La afición de Firpo siempre responde, se vaya mal o bien. La gente siempre está. Y yo creo que eso lo hace grande. Esa era la ilusión de siempre tratar de quedar campeones», asegura Canjura consiente que en esa ocasión se les fue la oportunidad.
SICOLOGÍA VITAL
Con el 7 a la espalda, de acariciar y tocar la pelota al espacio para asistir a los delanteros en Firpo, Aarón ha pasado solo a actualizarse con los resultados y ver resúmenes, y el acontecer de los toros nunca lo pasa por alto.
El fin de semana celebró el pase de los pamperos a la final, pero fue claro en que no le gustó la derrota ante Águila porque eso resta confianza.
Canjura alabó la regularidad que ha tenido Firpo a lo largo del torneo, aunque admitió que le sorprendió el 5-0 que le impuso Alianza, y espera que solo haya sido un accidente.
Aarón espera poder celebrar la corona número 11 de los manudos y cree que esta es la oportunidad y para ello el tema sicológico será clave.
«Cuando vos tenés un equipo que nunca ha estado en una final, la parte sicológica es vital, la presión te puede jugar en contra, a unos nos motiva y a otros los minimiza», advierte al tiempo que guarda la esperanza que el míster pampero trabaje en eso durante la semana, porque es algo en lo que Alianza, con jugadores experimentados en finales, lleva ventaja.
«Hay jugadores que prefieren ser suplentes en la final y te lo digo por experiencia, con calidad y todo, pero en partidos así preferían no estar» comenta.







