La cosmovisión mesoamericana, el sincretismo y las huellas artísticas que el hombre deja a su paso por la Tierra son los tres principios que amarran las 42 obras de la exposición «Identidad cultural», desarrollada en la Embajada de México en El Salvador.
Independiente al formato o técnica con que cada pieza fue elaborada, todas componen un solo tapiz donde cada una aporta un fragmento importante de lo que significa la identidad enmarcada en la cultura.
Unas se enfocan en la mitología ancestral y retratan al dios de la lluvia Xitotepec, a diosas prehispánicas que vuelan por el cielo o reposan en enormes telarañas; también recrean vestigios arqueológicos de pirámides que dejaron los pueblos originarios.
Otras reviven el sincretismo que persiste en El Salvador tras la imposición del catolicismo y unas más aluden a la iconografía que han marcado diferentes épocas del cine, la música, la televisión.
«Las obras nos dicen que es un reencuentro con nuestra identidad desde la perspectiva de cada uno de los artistas, desde su óptica, de su trazo, de lo que cada uno quiere plasmar. Tienen este hilo en común que es la búsqueda de la identidad cultural de los pueblos originarios, en principio; pero tratan de abarcar todo lo que nos identifica como cultura», comparte sobre la muestra Alejandro Molina Rangel, encargado de asuntos culturales de la embajada mexicana.
Los artistas participantes fueron: Lamarce, Héctor Escalante, Francisco Ortiz, Karen Silva, Sebastián Ayala, Karla Gonzo, Faustino Mejía, Rafael Figueroa, Herbert Orellana, Daniel Echeverría, Sebastián Meza, Mauricio Duarte, Daniel Rodríguez, Isaac Sosa, Gonzalo Vásquez, Ernesto Rivera y Saúl A. López.
De acuerdo con Molina, la exhibición surgió a iniciativa de Gato Negro, integrado en su mayoría por artistas emergentes.
Francisco Ortiz, miembro del colectivo, fue quien motivó a sus colegas a participar, se ocupó del trabajo curatorial y de toda la parte logística de la exposición.
Ortiz participó con dos cuadros. El primero es «El señor de la lluvia», donde en medio de un verde y húmedo paraje se yergue la imagen de un dios prehispánico rodeado de serpientes y sapos «que lo representan a él», dice el artista.
El otro se llama «Entre asunciones y memorias», un proyecto complejo donde pintó a la Virgen de la Asunción posada sobre la Luna, portando un manto rojo sobre su vestido dorado y con flores amarillas, y rodeada de querubines prehispánicos (con alas de mazorcas).
«Aquí retomo el sincretismo. El manto se le coloca a la virgen en El Llanito, en Izalco, para recordar la masacre indígena de 1932 […] Se trata de todo un contexto histórico y social», comparte Ortiz.
Todos los cuadros están a la venta y puede solicitar información, reservar o comprar alguno llamando al 7406-2745.








