Recientemente, en Inglaterra se dio a conocer la intención de implantar un dispositivo o identificador digital a los ciudadanos para efecto de vigilancia y controles de movilidad, como parte de la identificación digital a la que ya otros países se están sumando. Sin ese identificador no se podría comprar ni vender ni rentar un apartamento, y nos dejaría fuera del sistema de salud, sin acceso a cuentas bancarias y otras funciones.
Ya una empresa en Wisconsin, Estados Unidos, está tratando de implantar un microchip a sus empleados en las manos para hacer «más fácil la vida», mencionan; es del tamaño de un grano de arroz y permitirá abrir puertas, comprar comida y otras cosas más, violará tu privacidad y te controlarán de manera obligatoria.
Chip cerebral. La empresa de Elon Musk, Neuralink, implantó un chip cerebral en un humano en Estados Unidos, con el objetivo de permitir el control de dispositivos electrónicos, como teléfonos, solo con la mente.
Además del pasaporte COVID, los chips en Suecia permiten pagar sin contacto, una tecnología que se promovía en el país antes de la pandemia.
China ha comenzado a implantar chips cerebrales en pacientes humanos, superando en número de ensayos a empresas como Neuralink, de Elon Musk. China también está explorando el uso de esta tecnología en áreas como la rehabilitación médica, la conducción autónoma y la realidad virtual, integrando inteligencia artificial generativa para mejorar la interacción entre humanos y máquinas.
Estas implantaciones de chips o dispositivos marchan a un ritmo galopante, difícil de controlar, todo por el engañoso ideal de entrar a una nueva civilización en un nuevo orden mundial, con ciudadanos acordes y sumisos a esas nuevas formas de gobernar el mundo.
Las características del modelo del nuevo orden mundial serán lealtad y sumisión. La marca de la bestia representa la propiedad y la lealtad a Satanás y su representante, el anticristo. Es una decisión la de alinearse con el mal.
Un sistema de control. Esta marca está ligada a la bestia, que ejerce poder sobre todas las naciones, y se necesita para poder comprar y vender, controlando así a las personas y negándoles su libertad de elección espiritual.
Símbolo de oposición a Dios. La marca es la contraparte del «sello de Dios» y representa el opuesto de la adoración divina, alineando a las personas con el sistema mundano y en contra de Dios.
Apocalipsis 13:16-18 RVR1960 nos dice: «Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre».
¿Será que con el avance de la inteligencia artificial el cumplimiento de esta profecía ya está iniciando y solo es cuestión de un poco de tiempo para ver a la humanidad siendo controlada en todas sus actividades mediante un chip implantado? Esto que hace unos años solo era ciencia ficción ya está siendo una realidad.







