¿Que si valió la pena la espera por ver a Guns N’ Roses en suelo salvadoreño? La respuesta es que sí, porque su presentación del sábado por la noche en el estadio Jorge «el Mágico » González fue impresionante, nostálgica y para el recuerdo de los asistentes que pintaron de negro las gradas del remozado recinto deportivo de San Salvador.
Muchos llegaron en familia: padres con sus hijos, abuelos y tíos que heredaron el gusto por la música de la famosa banda fundada en Los Ángeles en 1985.

Ni la amenaza de lluvia bajó los ánimos del público que, por la tarde, desde las afueras del estadio protagonizó una fiesta para celebrar el regreso, 15 años después, de una verdadera leyenda del rock mundial.
Se sentía espíritu del «Appetite for Destruction», el icónico álbum lanzado en 1987 que cambió el sonido del hard rock, el cual se vio reflejado en muchas camisas con el clásico crucifijo plasmado con el rostro de los integrantes de su primera alineación.

La banda salvadoreña Ran42K se encargó de romper el hielo y estuvo a la altura, con una intervención que se llevó los aplausos del público por sus temas originales al estilo del rock alternativo en inglés y también por el cover de «Children of the Grave» de Black Sabbath.
Unos minutos después de las 7:30 de la noche, hora pautada para la salida de los estadounidenses, llegó el momento más esperado. Los Guns aparecieron en escena con la interpretación de «Welcome to the Jungle», un clásico de la historia del rock; en ese momento, la locura se apoderó del público al ver a Axl, Slash y Duff McKagan en la enorme tarima, un sueño hecho realidad para generaciones que crecieron viéndolos solo en videos por la televisión.

«Hola, buenas noches», dijo un carismático cantante Axl Rose y posteriormente sonaron «Mr. Brownstone» y la emblemática «It’s So Easy», también del álbum «Appetite for Destruction».
Fue impresionante ver en acción a verdaderas estrellas mundiales del rock que no solo ejecutaban su instrumento, sino también proyectaban su característico estilo y energía.

Sonó el cover «Slither» de la banda Velvet Revolver, de la que en algún momento fueron parte Slash y McKagan. No podían faltar las piezas «Live and Let Die» y la infravalorada «Estranged».
Para muchos, fue inevitable no derramar lágrimas con «Knockin’ on Heaven’s Door» y «Don’t Cry», y el estadio se vino abajo, rendido ese momento ante los solos que Slash interpretó de forma sublime en ambas canciones. Los gritos de emoción se escucharon cuando las pantallas mostraban al guitarrista con su clásica Gibson Les Paul.

Otro momento destacado fue cuando llegó la ejecución del cover de Black Sabbath «Sabbath Bloody Sabbath». «Por Ozzy», dijo Axl al finalizar el homenaje al ídolo del metal fallecido este año. Sonaron también «Civil War», «Coma» y «Rocket Queen», sellos auténticos de Guns.
Finalmente, las canciones quizás más esperadas de la noche, previo a «Sweet Child o’ Mine». Slash se despachó un solo monumental y así sonó la canción que todo el estadio cantó. Posterior, «November Rain», y sí, para la sorpresa de los presentes, una leve lluvia acompañó el inicio del tema para ser más épico el momento. Hasta la naturaleza se dejó llevar para hacer más espectacular la interpretación.
El grupo se despidió con «Nightrain» y «Paradise City», en el cierre de un concierto que quedará en la memoria de todos y en la historia de El Salvador. Un grandioso show brindado por Axl Rose, Slash, Duff McKagan, Dizzy Reed, Richard Fortus, Isaac Carpenter y Melissa Reese en El Salvador.







