La noche blanca reclamó las calles de la colonia San Benito. El ritmo, la cultura y mucho arte fueron los protagonistas de esta décima edición, que se celebró anoche. La San Benito no solo celebró 10 años de la Nuit Blanche, sino que se convirtió en un organismo vivo de luz, sonido y texturas que reclamó el espacio público como un lienzo de encuentro ciudadano. Esta edición de aniversario se manifestó como una metamorfosis total del paisaje urbano, donde el asfalto cedió ante la poesía visual y el silencio nocturno fue derrotado por el estruendo de la creatividad. La jornada comenzó en la Presidente Plaza con una bienvenida de parte de la embajadora de Francia en El Salvador, Anne Denis Blanchardon.
«Es un gran placer y un honor estar con ustedes esta noche […], hoy 10 años de esta hermosa aventura cultural en la ciudad de San Salvador. Inspirada en la Nuit Blanche de París, la cual nació en 2002 […], esta iniciativa ha logrado a lo largo de una década convertirse en un momento muy esperado del calendario cultural salvadoreño. Una noche en la que el arte sale de los museos, de las galerías y de los teatros para encontrarse con la ciudad, sus calles, sus plazas y, sobre todo, con su gente», expresó.

Simultáneamente, la Orquesta Sinfónica de San Salvador Centro ofreció un concierto donde la técnica y la pasión se fundieron bajo la sombra del emblemático árbol de maquilishuat.
A medida que el azul del cielo se tornaba en un negro profundo, la tecnología tomó el relevo de la mano de la Alianza Francesa y la Embajada de Francia. La exposición FAUNE propuso un juego de descubrimiento visual en todo el circuito de San Benito. A través de carteles de gran formato y una aplicación digital, el público pudo descubrir criaturas imaginarias ocultas en paisajes urbanos. Esta propuesta de la compañía Adrien M & Claire B no solo fue un alarde técnico, sino una invitación lúdica a redescubrir la ciudad y a imaginar nuevas formas de habitar el espacio común.
Uno de los momentos más impactantes fue la aparición de la instalación itinerante Fiesta Blanca. Creada por estudiantes de la Escuela de Diseño de la Universidad Dr. José Matías Del gado, esta obra rindió homenaje a la identidad nacional a través de una reinterpretación de la Cuyancúa. La criatura mitológica, cubierta de textiles artesanales de gran vistosidad, avanzó majestuosa desde la Alianza Francesa hacia el Presidente Plaza.
Al mismo tiempo, la mirada colectiva se elevó hacia la Plaza de las Banderas. Bajo el título Tejidas en el Aire, la Società Dante Alighieri coordinó un espectáculo que desafió las leyes de la física.

Artistas de diversos colectivos de danza y movimiento se apoderaron de telas y aros, transformando el aire en su escenario personal.







