Todo está listo para que los primeros días del próximo mes de abril, El Salvador encienda la llama de la fe con el musical «La Pasión de Cristo», una obra que narra los momentos más importantes de las últimas horas de vida de Jesucristo, entre su muerte y resurrección.
El guion de esta puesta en escena está a cargo de Jonás Herrera y William Alemán, quienes han retomado lo descrito en los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan para recrear, con impactantes y emotivas melodías y diálogos profundos y conmovedores, la historia de la Pasión de Cristo, en una época ideal para reavivar la fe en El Salvador.
Un mensaje de fe desde la perspectiva del teatro musical
La obra se estará presentando los días 4, 5 y 6 de abril, en el Teatro Presidente, en San Salvador. Las entradas están a la venta en https://funcapital.com/. El elenco principal está conformado por Luciana Sandoval (María Magdalena), Boris Barraza (Caifás), Ale Martore (María) y Paolo Salinas (como Jesús).

Sobre la obra, Jonás Herrera detalló que esta es la tercera vez que este musical llega a los escenarios en El Salvador, ahora con una apuesta inmersiva y siempre enfocado en dejar un mensaje que toque los corazones de la audiencia.
«La Pasión es la puesta en escena más impactante, no solo por lo que significa para todos, sino la dificultad que tiene la escena misma puesta a un nivel profesional. Surge de la idea de llevar la historia más famosa de la humanidad en un contexto de una producción compleja y de alta calidad», dijo.
«Queremos enviar un mensaje para hacer un alto en el camino ante tanto ruido en la sociedad. Tenemos ruidos en todo el entorno que nos hacen olvidarnos de lo trascendente. Esta obra, independientemente de la creencia religiosa que tengás, te invita a reflexionar sobre la trascendentalidad de la vida, en la necesidad de ser mejores humanos aquí para tener propósito en nuestra existencia», añadió.
Herrera también detalló que, para este montaje, se ha contado con la participación de más de 50 personas, entre actores y bailarines. Este grupo sube a más de 150 participantes incluyendo todo el personal técnico del montaje y producción. La obra se desarrollará en un escenario con 100 metros de pantalla LED para crear una alta sensación de inmersión.

«Nunca ha habido una producción con escenario de dos niveles y 100 metros de pantalla LED. Con esto logramos quela gente sienta una inmersión en la Palestina del primer siglo, que la gente sienta que está en los tiempos de Jesús», destacó Herrera.
Una obra con muchos mensajes
La historia, una de las más conocidas en la tradición histórica occidental, permite enviar muchos mensajes a través de la profundidad de cada uno de sus personajes, según destaca Luciana Sandoval, una de las figuras más importantes de la televisión en El Salvador, quien en esta ocasión da vida María Magdalena.
«Ha sido muy fuerte dar vida a estos papeles. Tienen un valor importante en la historia de Jesús. Son papeles que representan a mujeres que recibieron el perdón, la idea de seguir adelante, de arrepentirse de los errores y la oportunidad de vivir un renacer. En la obra se verá una representación de ese renacer a través de una danza, algo que me ha permitido regresar a una de mis pasiones: la danza», destacó.

Para Sandoval esta obra ha sido un desafío personal y profesional, permitiéndole experimentar una faceta poco conocida en su trayectoria. «Me siento feliz de volver al escenario. Es un regalo de la vida. La obra me permite regresar a mi primer amor artístico que es la danza. Espero que los salvadoreños no se pierdan la oportunidad de vivir esta historia, una de las más apasionantes de la humanidad y que nos permite reconectar con la fe», añadió.
Por su parte, Boris Barraza, quien da vida a Caifás, destacó el trabajo que cada actor ha realizado para poder comprender la naturaleza de cada personaje y los mensajes que transmiten en sus palabras y acciones, algo que ha implicado la búsqueda de recursos bibliográficos e históricos.
«Esta obra es una responsabilidad de encarnar a personajes importantes de la historia. En el caso de Caifás es un personaje difícil por toda la estructura moral que tiene dentro de la historia. El proceso ha implicado pasos como centrarnos en el texto para poder incorporarlo y, de igual forma, leer los evangelios, buscar libros históricos y entender todo lo que cada personaje hizo. Ha sido un trabajo muy complejo para esta puesta en escena», comentó.








