Haydé del Tránsito Hernández Villalta es una joven cantante solista y compositora residente en el distrito de Tepetitán, en San Vicente Sur.
Es conocida en el ámbito artístico como Rancherita Hernández, tiene 30 años y se considera versátil, pues interpreta diferentes géneros musicales.
Recuerda que desde pequeña le gustaba cantar, ya que cuando su papá escuchaba música en la radio, eso la entusiasmaba y la ponía de buen humor.
«Yo sentía que la música me llamaba, lo sentía en la sangre. También veía novelas de niños donde ellos cantaban; entonces, es algo que yo siempre soñé, ser cantante, por eso dije: “Quiero ser cantante, quiero cantar”», comenta.
Agrega que, en 2011, cuando estudiaba noveno grado hubo una celebración del Día de la Madre en la escuela y al oír que un mariachi interpretaría una canción conocida, ella le dijo en voz alta que la sabía, por lo que el artista la invitó a cantar con él y recibió aplausos y apoyo. Asegura que ese hecho la animó a seguir.
Mientras que, en 2015, en la casa de la cultura de Tepetitán, los miércoles había karaoke y una vez andaba vendiendo, ya que asegura que siempre ha sido emprendedora, entró y preguntó si podía cantar una canción.
«Ahí canté y ella [la directora] me dijo que yo tenía mucho talento y me propuso que formáramos un grupo que se llamaba Los Cumbiamberos de Jiboa; empezamos a cantar, a apoyar eventos. Después de un tiempo se desintegró el grupo y ya comencé a cantar como solista, primero apoyando a mi pueblo», expresa la Rancherita.
Luego dio paso a escribir su propia canción titulada «La mujer es una bella flor».

«Estaba triste y se vino a mi mente, así que la escribí», narra y añade que es una canción con mensaje positivo y un poco de romanticismo, la cual ha gustado mucho a su público.
Añade que está consciente del poco apoyo al artista nacional, aunque confirma que ha encontrado a alguien que grabe su canción y haga el video.
Canta en eventos privados y en fiestas patronales y asegura que aún no logra que la canción suene en las radios del país.
La mayoría de sus presentaciones las lleva a cabo en San Vicente, otras en Usulután y Sonsonate, y considera que «ha dejado una buena referencia».
Dice que su voz es comparada con la cantante mexicana Alicia Villarreal, «pero tengo mi propio estilo», agrega.
Ha escrito más canciones, algunas de amistad, con mensajes positivos y otras de corte romántico como «El sapo azul».
Se dedica además a pintar caritas y a la globoflexia. Tiene tres hijos, dos de ellos con afinidad a la música; y actualmente también es voluntaria en una radio comunitaria.







