Consuelo Suncín, la musa que inspiró al célebre escritor francés Antoine de Saint Exupéry en la obra El Principito, plasmó con su puño y letra una sentida dedicatoria, en un libro de obras de literatura universal que los salvadoreños y turistas extranjeros, pueden apreciar en el tercer nivel de la Biblioteca Nacional de El Salvador, (BINAES), en el corazón de San Salvador.

Este ejemplar, editado el 30 de marzo de 1961, atesora en sus páginas siete libros del conde Saint Exupéry, un esbozo de El Principito y un mensaje dedicado a Gustavo Guerrero, hijo del ilustre jurista salvadoreño, José Gustavo Guerrero, quien fue el primer presidente de la Corte Internacional de Justicia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
De ser un inspirador libro de mesa de la familia Guerrero, ahora es una joya literaria y patrimonial del deleite público, para ensalzar la memoria de Consuelo Suncín de Saint Exupéry, una mujer brillante y talentosa, nacida en Armenia, Sonsonate, en 1901, que conquistó el corazón del escritor francés, al punto de representar su amada rosa, en la obra El Principito.
En un acto solemne, donde participó el ministro de Cultura, Raúl Castillo y Alejandro Zelaya, director por El Salvador, del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), la familia Guerrero entregó oficialmente, en calidad de préstamo, el ejemplar obsequiado a Gustavo Guerrero hijo, con quién Suncín, mantuvo una buena amistad, y a quien el 1 de junio de 1973 le dedicó lo siguiente: «a Gustavo Guerrero, en recuerdo de mi esposo y de mi país El Salvador. Con mi tierna y vieja amistad, Gustavito, porque tú, como El Principito, tú ves con el corazón. -Consuelo de Saint-Exupéry».

«Nuestro interés, como familia, es que esta obra pueda ser apreciada de forma permanente por la población salvadoreña. Creemos que esto puede ser solo un granito de arena de lo que se puede hacer para rescatar la memoria de Consuelo, a nivel nacional», expresó José Miguel Arévalo Rengifo, descendiente de la familia Guerrero, quien brindó las palabras alusivas, durante el acto de entrega de la obra, en las instalaciones de la BINAES, el pasado 6 de junio.
Dos grandes personajes
Y es así como, en el centro capitalino, en la sección de “El Principito” de la BINAES, y rodeada de figuras alusivas al fantástico personaje, está el invaluable libro, que en palabras del abogado Arévalo Rengifo, alude a «dos personajes universales, de los más ilustres personajes salvadoreños, que trascendieron las fronteras patrias». Se refiere a Consuelo Suncín y a José Gustavo Guerrero, (1876-1958).
El libro El Principito, también hace alusión a lugares de El Salvador. «Los volcanes del asteroide B-612 representan a El Salvador y lo que está más que confirmado es que la rosa, representa a Consuelo Suncín y por eso es que la rosa requiere de cuidados especiales. Consuelo misma reconoce en su obra que también era una rosa orgullosa, ella reconoce características muy humanas», explicó Arévalo Rengifo.
«Todos debemos saber que la rosa del principito es una salvadoreña», José Miguel Arévalo,
El abogado y diplomático José Miguel Arévalo Rengifo es descendiente de la familia Guerrero, que por muchos años conservó un libro original con la obra El Principito y que tiene la particularidad de atesorar una dedicatoria con el puño y letra de Consuelo Suncín, esposa del conde Antoine de Saint Exupéry, autor de la obra.
Suncín obsequió el libro autografiado a Gustavo Guerrero hijo, quien es tío bisabuelo de Arévalo Rengifo. Esta obra ha sido prestada para ser exhibida en la Biblioteca Nacional de El Salvador

¿Cómo llegó el libro a manos de familia?
El libro que se está exhibiendo en la BINAES, es un libro que pasó del hogar de los Saint Exupéry al hogar de mi familia Guerrero y luego ahora al deleite de todos en la BINAES.
Es un libro que fue dedicado por Consuelo Suncín de Saint Exupéry que era la condesa salvadoreña casada con Antoine escritor de la obra y quien fue la inspiración de la rosa en la renombrada obra del escritor francés. Esta dedicatoria la hace Consuelo Suncín a Gustavo Guerrero, quien es, además, el hijo del doctor José Gustavo Guerrero, un gran ilustre salvadoreño, el máximo exponente de la diplomacia y del derecho internacional de El Salvador, ocupó el cargo de presidente de la Corte Internacional de Justicia, que es el máximo tribunal de la ONU.
¿Qué motivó a Consuelo Suncín a entregar este detalle a Gustavo Guerrero hijo?
En la dedicatoria, que es otra de las cosas que hace tan único el libro, ella le dedica el libro a Gustavo Guerrero hijo y le explica que es en recuerdo de su esposo y de su país El Salvador y le dice, porque tú Gustavito, que es el nombre que usaba de cariño, como el principito, tú ves con el corazón. Y firma Consuelo de Saint Exupéry.
El motivo por el cual ella le obsequió a Gustavo Guerrero hijo, fue porque compartían esa nacionalidad salvadoreña que seguramente fue otro de los motivos por los cuales ellos entablaron una bonita amistad, siendo que ambos vivían en Francia.
¿Por qué comparte esta obra con el pueblo salvadoreño?
Hay que señalar que Consuelo, además de haber sido una escritora, y haber dejado legados como la obra, «Memorias de la Rosa», donde ella relata la historia de su vida con Antoine, que es lo que el principito representa en alguna forma, la vida de Consuelo y Antoine, por eso ella es la Rosa, también fue escultora.
Es así como me interesé más en Consuelo y tomar mayor conciencia del gran valor de ese libro que yo tenía en mi mesa de noche, que yo leía a mis hijos para que conocieran la historia del principito. Mi esposa les inculcó mucho la historia del Principito y conversando con mi esposa decíamos, creemos que esta obra no merece estar en nuestra mesa de noche, debemos de alguna forma, obsequiar esta historia y esta memoria a toda la población salvadoreña, en particular a las niñas y niños de las zonas rurales del país, que sepan que fue una mujer de Armenia la que trascendió las fronteras patrias, se convirtió en una escritora universal y conquistó el corazón de uno de sus máximos exponentes del siglo XX que fue Antoine de Saint Exupéry.
Para usted, ¿qué significa el hecho que una salvadoreña haya inspirado parte de esta obra universal?
Consuelo es una mujer que estaba adelantada a su tiempo, fue una mujer pionera, una mujer aguerrida, talentosa, tenaz y creo que en ese ejemplo podemos inspirarnos todos los salvadoreños, en reconocer que una mujer nacida en El Salvador puede alcanzar su máximo potencial si dedica su vida a cultivar sus talentos, a soñar en grande.
Hay una obra escrita por una sobrina nieta de Suncín, Abigail Suncín donde se recoge evidencia de que el Conde y Consuelo visitaron El Salvador, aproximadamente 10 años antes de que se publicara la obra.
En el asteroide B-612 del Principito, donde está la rosa, se habla de tres volcanes, dos activos y uno inactivo y eso corresponde con la realidad que había en ese momento, donde estaba el volcán del Cerro Verde y el volcán de Izalco activos, el volcán de Santa Ana o Ilamatepec que ya no estaba activo. Entonces se dice que los volcanes del asteroide B-612 representan a El Salvador y lo que está más que confirmado es que la rosa, representa a Consuelo Suncín.
¿Por cuánto tiempo esta obra va a estar disponible para el público?
Nuestro interés como familia es que esta obra pueda ser apreciada de forma permanente por la población salvadoreña, creemos que esto puede ser solo un granito de arena de lo que se puede hacer para rescatar la memoria de Consuelo, a nivel nacional.
Cuando yo visité la sección del principito en la BINAES, noté que faltaba un toque final para que estuviera realmente completo y era nuestra rosa, resaltar la figura de nuestra rosa y eso es lo que hemos buscado hacer al entregar este libro a BINAES.







