Uno de los capítulos más tristes y trágicos de 2023 en el deporte salvadoreño, y en la historia, quedó grabado el pasado 20 de mayo.
Las aficiones de Alianza y de FAS se habían citado en el estadio Cuscatlán para el juego de vuelta de los cuartos de final del torneo Clausura de este año, pero lo que se esperaba que fuera una fiesta de fútbol, acabó en una desgracia que cobró la vida de nueve hinchas del equipo paquidermo. En el partido de ida, los tigrillos ganaron 1-0 con gol de Juan Camilo Salazar en el tiempo agregado.
El duelo de vuelta estaba para cualquiera, porque los albos también habían demostrado credenciales para superar ese gol en contra. Pero el fútbol pasó a un segundo plano cuando el reloj estaba por marcar las 8 de la noche.
Los aficionados ubicados en sol general empezaron a pedir ayuda en pleno partido. Y una estampida había derribado uno de los portones de acceso y varias personas quedaron atrapadas, mientras que otras intentaban salvarse. Los primeros reportes indicaron que eran 12 fallecidos, pero, al final, fueron nueve personas que llegaron con el objetivo de ver un buen partido de fútbol y la tragedia los alcanzó.
Investigaciones
Mientras decenas de ambulancias trasladaban a las personas a diferentes hospitales para recibir tratamiento médico, la Policía Nacional Civil, encabezada por el director Mauricio Arriaza Chicas, empezó las investigaciones.
Directivos y empleados de Alianza y el gerente de Estadios Deportivos de El Salvador (Edessa) fueron capturados por los sucesos de esa noche, que ensombreció el fútbol nacional.
La Fesfut, por su parte, esa noche determinó que se suspendían los partidos programados para el día siguiente. Posteriormente finalizó el torneo de primera, segunda y tercera división.
No hubo campeones, pero sí descensos. Las puertas del estadio Cuscatlán se cerraron por seis meses, hasta que en el tramo final del torneo Apertura 2023 se reabrieron a medias, mientras los administradores del Monumental







