Colgados de carteras o de mochilas, acompañando las llaves de la casa o del carro, bajo el brazo como compañía o en la repisa como adorno, protector o parte de una colección, los Labubu son parte de la estética de China, y su influencia también está llegando con fuerza al resto del mundo.
Dicha incidencia, la confirman datos de Bloomberg, que indican que las proyecciones de ventas de Pop Mart, la compañía detrás de las populares figuras, alcanzarán al cierre de 2025 los $1,000 millones, superando las ventas de las muñecas Barbie, de la empresa Mattel.

Para el representante de Pop Mart, Shi Guangxiang, estos resultados responden a una filosofía empresarial basada en la comprensión del consumo cultural, y en darle a la gente de tener algo con qué identificarse.
«[Los Labubu] satisfacen nuestras necesidades emocionales, nuestra necesidad de compañía. En este complejo mundo material, otra manifestación de esto es nuestro deseo de más expresión artística y expresión de nuestra alegría», afirmó Guangxiang.
En este sentido, aseguró que para formular su estrategia de expansión fuera de la República Popular China, la empresa ha colaborado con grandes firmas internacionales en un ejercicio sinérgico para combinar creatividad e ideas «con los mejores símbolos culturales del mundo, y completar conjuntamente esta expresión».
«Actualmente estamos presentes en los mercados del Sudeste Asiático y Norteamérica, y al estar en cada mercado, integramos nuestros productos con la cultura local. Por ejemplo, en Tailandia lanzamos el producto Last Wheel, que ahora incluye un adorable gorro de elefante. En Indonesia lanzamos Flower Boy. Nuestro objetivo es ser mejores personas y ganarnos la empatía y el cariño de los usuarios locales», afirmó Shi.

Por otra parte, el ejecutivo de Pop Mart apunta que la empresa amplía su visión de negocio a una plataforma global de agregación de propiedad intelectual en arte y moda que marca tendencia.
«Esta plataforma busca demostrar su liderazgo y brindar servicios. La empresa transmite felicidad y belleza», explicó.
Con estas jugadas clave, las acciones de la empresa, que cotiza en la Bolsa de Hong Kong, incrementaron un 200 % en el primer semestre del año, y la compañía mantiene buenas sensaciones en los mercados bursátiles.

«El actual cambio hacia el consumo espiritual en las industrias culturales y creativas es un motor crucial para el crecimiento económico», reafirmó.
Los Labubu son peluches con características de monstruos o demonios infantiles y tiernos, principalmente con ojos grandes; orejas puntiagudas; dientes prominentes; cuerpo suave y esponjoso; y ropas coloridas.
Parte de su estrategia de ventas son las cajas ciegas, lo que implica que el comprador elige la colección que desea, pero no puede saber cuál de los peluches obtendrá creando un sello de misterio alrededor de la transacción.
Estas declaraciones fueron vertidas durante un foro sobre el desarrollo del distrito de Chaoyang, de Beijing, con miras a 2030, zona industrial donde se encuentra situada la empresa Pop Mart.







