El pueblo católico asistió este jueves por la mañana a la santa misa en honor de la Reina de la Paz, en la Catedral Basílica de San Miguel, en el día principal de las actividades religiosas de las fiestas patronales.
En lo alto del altar principal se apreció la imagen de la Virgen, rodeada de flores de diferentes colores, como si descansara en un jardín desde el que observó la homilía que fue presidida por monseñor Fabio Colindres, obispo de la Diócesis de San Miguel, junto con la Conferencia Episcopal de El Salvador y el clero de la Diócesis de San Miguel.
«¡Viva la Reina de la Paz! es el grito de batalla del pueblo migueleño», dijo Colindres al empezar su mensaje y enfatizó la necesidad del ser humano de buscar la presencia de Dios y cumplir sacramentos como el bautismo.

Martín García, de 88 años, se mantuvo de rodillas durante casi toda la misa.
«Dios me da la fortaleza», comentó el adulto mayor y uno de los más fieles devotos de la Reina de La Paz.
«En el 78 Dios me curó de una enfermedad, yo tenía sinusitis y él me curó, desde entonces le prometí que siempre lo seguiría», añadió.

La misa patronal sirvió para que el arzobispo de San Salvador, monseñor José Luis Escobar Alas, como presidente de la Conferencia Episcopal, hiciera la declaratoria de misión en estado permanente en la provincia eclesiástica de El Salvador, con motivo del Jubileo 2025, cuyo lema es «Peregrinos de esperanza».
«Significa el trabajo misional interdiocesano en clave sinodal, organizado y sincronizado en el que todos, laicos, religiosas, sacerdotes y obispos, sin importar edad, sexo condición social o económica, participemos en la misión permanente a escala nacional», explicó el líder religioso.
Por la tarde, la imagen de la patrona recorrió las principales calles de la ciudad de San Miguel, junto a miles de feligreses que participaron de la procesión.







