Mates de altos vuelos, asistencias increíbles y jugadas improbables: los Harlem Globetrotters celebran este año su centenario tras haber conquistado el mundo, popularizado el básquet fuera de Estados Unidos y contribuido a la causa afroamericana, en una trayectoria no exenta de críticas.
De gira tanto en su país como en el extranjero, comenzarán marzo en el Reino Unido, antes de pasar buena parte del mes en varias ciudades de Francia y poner rumbo hacia Turquía a comienzos de abril.

Aunque el equipo se constituyó en Chicago en 1926, su propietario y mánager —blanco—, Abe Saperstein, optó por el nombre de Harlem, barrio de Nueva York entonces epicentro de la cultura negra estadounidense, «porque quería que todo el mundo supiera que era un equipo compuesto únicamente por afroamericanos», explica a la AFP Susan Rayl, de la Universidad Estatal de Nueva York en Cortland.
El término «Globetrotters» surgió porque Saperstein, visionario y con gran olfato para los negocios, «anticipaba que algún día iban a estar recorriendo el mundo», añade la académica.

Recorrer el mundo
Antes de esa conquista planetaria, el equipo viajaba por Estados Unidos para medirse a planteles integrados únicamente por blancos, en un contexto muy distinto de las exhibiciones y espectáculos que hoy ofrecen.
Muy superiores a aquellos rivales, los Harlem Globetrotters comenzaron, a finales de la década de 1930, a incorporar el espectáculo que les dio renombre mundial, especialmente por sus acrobacias y jugadas que desafiaban lo imaginable.

Esa apuesta no agradó al propietario y mánager del equipo «Black Fives», también integrado solo por jugadores negros, en una época en la que no podían participar en ligas profesionales debido a la segregación vigente.
«Era originario de las Antillas británicas y no le gustaban las payasadas de los Harlem Globetrotters, a quienes consideraba degradantes. Para él, transmitían una imagen de descendientes africanos analfabetos e idiotas. Muchos afroestadounidenses compartían esa opinión», explica Susan Rayl.
Jugadores pioneros
Las mismas críticas resurgieron durante el movimiento por los derechos civiles en las décadas de 1950 y 1960.
El pastor y activista Jesse Jackson, recientemente fallecido, los defendió: «Creo que tienen una influencia positiva. No muestran a los negros como estúpidos; al contrario, los muestran como superiores».
Su popularidad a finales de la década de 1940 los llevó a enfrentarse en 1948 y 1949 a los Los Angeles Lakers —entonces con sede en Mineápolis y campeones de la Basketball Association of America (BAA)—.
Aunque el objetivo era también comercial, las dos victorias de los «Trotters» contribuyeron a la integración de jugadores negros en las ligas profesionales. En 1950, su integrante Nathaniel Clifton se convirtió en el primer afroamericano en incorporarse a la National Basketball Association (NBA), recién creada.
Ese mismo año, Chuck Cooper fue el primer jugador negro elegido en un draft de la NBA, seleccionado en el puesto 14 por los Boston Celtics.
Del Papa a la URSS
A partir de la década de 1950, los Harlem Globetrotters exportaron su talento y se convirtieron casi en estrellas de rock. En 1951 reunieron a 75.000 personas en el estadio Olímpico de Berlín.
Mientras la NBA se mantenía dentro de las fronteras estadounidenses, los Globetrotters actuaban como auténticos embajadores del básquet del país en el mundo.
En 1952 fueron recibidos por el papa Pío XII y viajaron a la Unión Soviética con Wilt Chamberlain, futura estrella de la NBA.
«En los años 1950 fueron nombrados embajadores de buena voluntad y enviados por el Departamento de Estado al extranjero para mostrar la diversidad y la igualdad que Estados Unidos proyectaba, aunque no fuera así en realidad», señala Susan Rayl.
El equipo actual, adquirido en 2013 por una empresa de parques de ocio, asegura «continuar ese legado e intentar tener un impacto positivo en el mundo», según declaró a la AFP «Wham» Middleton, uno de sus integrantes.
Más allá de piruetas y acrobacias, su impacto es innegable: en 2002 ingresaron en el Salón de la Fama del básquet, en Springfield (Massachusetts).







