No hay fiesta de Navidad y de Fin de Año sin el repertorio musical de la Internacional Orquesta de Los Hermanos Flores. «A bailar se ha dicho» gritó y adelantaba a las 10 de la noche del pasado domingo el maestro de ceremonia que con ello también daba la bienvenida a los músicos de la prestigiosa orquesta mientras estos subían a la tarima -enclavada en el corazón de la Villa Navideña en el Centro Histórico de San Salvador- para deleitar con sus melodías a cientos de turistas nacionales e internacionales.
Acto seguido Los Hermanos Flores abrieron su presentación rindiendo un homenaje a los salvadoreños que han regresado a su país en estas festividades decembrinas.
Su concierto inició interpretando la canción «Emigrante Latino» que en una de sus estrofas dice: «Soy emigrante latino que llora en la lejanía, añoro el pueblo querido que ha dado luz a mi vida».

Nory Flores su voz femenina líder interpretó luego una de las canciones íconos: «Mi país». La orquesta con estas dos melodías no solo anunciaba el inicio de la fiesta, sino que también ponía de inmediato a bailar a los asistentes presentes en el corazón del revitalizado y recuperado Centro Histórico capitalino en un clima de paz, tranquilidad y seguridad.
Las familias salvadoreñas y los turistas internacionales aprovecharon para gozar y mover sus cuerpos con el variado repertorio musical que llegó rosando a la medianoche. Las diferentes atracciones que ofrece la Villa Navideña cobraban aún más vida con el sonido de los instrumentos musicales.
Los diferentes géneros musicales interpretados por el Poder Musical de Centroamérica fueron una mezcla de sus primeras canciones y melodías de sus más recientes producciones.
El grito de batalla de los hermanos Flores «Atacando… pura candela» y «El Salvador siempre pa’ adelante» se mezclaban con la letra de la variedad de melodías interpretadas.
El concierto de la imponente orquesta siempre estuvo vitoreada y aplaudida por los asistentes, además de flanqueada por los emblemáticos edificios del Palacio Nacional, la Biblioteca Nacional de El Salvador (BINAES), la Catedral Metropolitana de San Salvador, así como por un gigantesco árbol de Navidad.

«Y nos vamos con lo que no puede faltar en estas Navidades», exclamó uno de los vocalistas. Sus palabras eran el presagio de que música de antaño sería interpretada. «Amor, te voy a comprar un avioncito para volar, en nuestra, luna de miel» salió inmediatamente de la voz de uno de los vocalistas que con esa estrofa interpretaba el «Chipi chipi» melodía que no puede olvidarse en estas fiestas de diciembre. Luego venía la melodía que suena hasta la saciedad en las diferentes estaciones de radio recordando que es 24 de diciembre y 31 de diciembre.
No bastó una voz para que la emblemática canción de Los Hermanos Flores fuera reconocida. El sonido de los instrumentos musicales anunciaba a los presentes que aquel éxito estaba por ser interpretado.
«La bala, a bailar la bala y la tienes que bailar porque si tú no la bailas te la pueden disparar…» salió del vocalista. Era la primera estrofa de la insigne canción «La Bala» que de inmediato puso a bailar. También arrancó los gritos entre el público a su final de «otra vez, otra vez…».
Ese popular grito que acompaña el cierre de la interpretación de «La Bala» le valió al público sellar el concierto en comunión con Los Hermanos Flores. Los músicos pese a despedirse optaron por cantar una canción más: «El Ausente» melodía que también no falta en estas festividades.
«Otro año que pasa y yo tan lejos otra Navidad sin ver mi gente, madre yo te pido humildemente que en el año nuevo me recuerdes, que en la mesa pongas un lugar para el hijo que no ha de llegar».

Mientras las canciones deleitaban el ambiente, decenas de turistas también gozaban de la magia y de los personajes de la temporada en las plazas Gerardo Barrios, Morazán y Libertad; y en las calles y avenidas que dan vida a las amenidades de la Villa Navideña.
Las miles de luces intermitentes de las decoraciones también parecían que acompañaban a los vocalistas de la agrupación, que tuvo que exceder su tiempo de presentación para complacer al público con más repertorio musical. Eran las 11 de la noche, la música y la diversión no acababan.
Para nadie es secreto que este grupo se ha convertido en uno de los favoritos no solo en el país, sino fuera de las fronteras, porque su música representa a El Salvador, su belleza turistica y la alegría de su gente.
Además, el próximo año se convertirán en historia tras ser la primera orquesta salvadoreña y centroamericana en presentarse en Coachella en abril de 2026.
Con la despedida de Los Hermanos Flores del escenario, atrás quedó una noche de música, de baile y de recuerdo. El escenario poco a poco fue quedando vacío a medida el tiempo avanzaba y los minutos de la primera hora del lunes comenzaban a marcarse en el reloj. Era el inicio de semana y el trabajo esperaba, pero para muchos, el desvelo valió la pena.







