El panorama de la gran fiesta del cine mundial ha cobrado un matiz histórico este año, y para Diego Figueroa, director de la Escuela de Cine (ESCINE), los anuncios recientes dejan tanto motivos de celebración como de profunda reflexión.
En el centro de la conversación se encuentra la película «Sinners», una producción que Figueroa califica como un triunfo histórico. Con un total de 16 nominaciones, la cinta no solo destaca por su volumen, sino por romper barreras de género y raza en la industria. El director resalta especialmente la presencia de la primera mujer cinematógrafa afroamericana nominada, un hecho que considera insólito y digno de aplauso dada la escasa representación femenina en esa disciplina.
A esto se suma el hito de su directora de vestuario, quien con esta nueva candidatura se consagra como la mujer afroamericana más nominada de la historia.
Sobre el funcionamiento interno de los premios, Figueroa explica que el camino hacia el podio es riguroso. Antes de llegar a la lista definitiva, las películas deben superar los llamados shortlists de hasta 15 películas, una etapa donde el voto es sumamente técnico y especializado: «zapatero a su zapato», describe el cineasta, refiriéndose a que los expertos de cada rama eligen a sus pares.
Sin embargo, en la etapa final, el proceso cambia radicalmente. Los cerca de 10,000 miembros de la Academia votan en todas las categorías. En el caso de Mejor Película, se utiliza un sistema ponderado del uno al diez para buscar un resultado más democrático, intentando que el premio recaiga en la obra más valorada por el consenso general y no necesariamente en la más popular.
A pesar de estos mecanismos, Figueroa no ignora la controversia que siempre rodea a la institución, señalando que la Academia a menudo se ve influenciada por agendas políticas y discursos coyunturales que varían cada año.
«Me entristece ver que la Academia deja atrás películas muy buenas. Al final, el mainstream va dictaminando cuáles son las mejores y nunca se les hace justicia a muchas producciones mundiales de gran calidad», expresó.
Un ejemplo de esta dificultad es la categoría de película extranjera, donde Figueroa observa que los cineastas iberoamericanos y europeos son agrupados en un espacio muy reducido para competir entre sí, aunque valora positivamente que Brasil logre repetir nominaciones en categorías principales, fortaleciendo la presencia de la región.
En cuanto a las categorías de actuación, Figueroa se muestra impresionado por el trabajo de Leonardo DiCaprio, de quien destaca su capacidad para innovar y renovarse a pesar de su trayectoria. No obstante, en la contienda por el premio a Mejor Actor, el director de ESCINE duda que Michael B. Jordan logre capitalizar el éxito de «Sinners», inclinando su predicción hacia un triunfo de Timothée Chalamet. Por el lado femenino, el análisis se centra en Emma Stone, quien está estableciendo récords personales al estar nominada simultáneamente como actriz y productora. Para Figueroa, el desempeño y el doble rol de Stone la perfilan como la clara favorita para alzarse con la estatuilla en esta edición.
En los nominados a la mejor película, Diego expresó que una de las favoritas para ganar es «una batalla tras otra», pero detalló que podría haber sorpresas por la polémica de varios temas y el peso de «Sinners» que se han dado a través de redes sociales.







