Baumann Farms LLP, la mayor granja de ginseng de Wisconsin y de Estados Unidos, es una empresa que ha abierto las puertas a la mano de obra salvadoreña con las visas H-2A (agrícolas) del Programa de Movilidad Laboral. El desempeño de los connacionales ha sido tan importante para los empleadores que ya cumplieron tres años como parte del proyecto.
Actualmente, 11 connacionales de los 88 colaboradores de la compañía conforman un equipo esencial en la cosecha anual de 400,000 libras de ginseng que se exportan a China y Vietnam, y también se provee a Estados Unidos.
El ginseng es una planta de larga producción, ya que se lleva a cabo un proceso que empieza con la siembra de semillas con resultados que se ven hasta después de cinco años. El salvadoreño Mario Fernández, de 22 años, de Sensuntepeque (Cabañas), beneficiario del programa, compartió que como equipo se encargan de la siembra, el cuidado, la cosecha y el empaque del ginseng, conocido por los compradores como «la raíz de la vida» por sus contribuciones al organismo humano.

El gerente de Recursos Humanos de Baumann Farms LLP, ubicada en Wausau, Vincent Ramos, destacó que la empresa aprecia la «disposición y el deseo de trabajar de los salvadoreños»; una actitud que los empleadores han recompensado con la contratación en cada temporada. La oferta, por lo general, es para un período de seis meses.
«Estamos satisfechos con el programa que se está realizando con las visas de trabajo temporal. Los trabajadores que contratamos generan mucha confianza y son muy exitosos. Son trabajadores que volvemos a invitar para que sigan con nosotros», aseguró Ramos.
El Programa de Movilidad Laboral lo desarrolla la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Interna cional (USAID, en inglés) en colaboración con el Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador, lo que significa un ganar-ganar para ambos países, según el representante de la compañía.
«Nosotros confiamos en el proceso de selección que se lleva a cabo en El Salvador, ya que ellos van a escoger a las personas apropiadas para realizar este trabajo», detalló sobre el reclutamiento en el país con los perfiles de cientos de salvadoreños que buscan un empleo en el exterior y por la vía legal para llegar hacia Estados Unidos.

La empresa también se responsabiliza de cumplir todos los derechos laborales requeridos por el Departamento de Trabajo estadounidense. La Ley de Protección de Trabajadores Migrantes y Temporales en la Agricultura establece que las personas contratadas deben recibir detalles exactos sobre su salario y las condiciones del trabajo.
Además, deben recibir los datos por escrito en inglés, en español o en otro idioma que sea apropiado; efectuar todas las condiciones de trabajo como fueron presentadas cuando se les hizo la oferta, cobrar el salario en la fecha establecida y recibir cada día de pago un recibo que indique el salario y la razón de cualquier reducción.
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Otros derechos es que la empresa proporcione una vivienda que cumpla los requisitos federales y estatales de seguridad, así como recibir de su patrono un aviso por escrito que explique las condiciones de ocupación de la vivienda.
«Uno de los requisitos principales para que nosotros podamos trabajar en este programa de visas temporales es que la compañía sea responsable de los trabajadores. Nosotros les ofrecemos el lugar donde vivir, el transporte y diferentes comodidades. También les damos compensación que incluye un seguro médico», expuso Ramos. «Una de las partes principales de mi trabajo es que si uno de los trabajadores que está con nosotros está lesionado, nos hacemos cargo de llevarlo al doctor y de que reciba la asistencia médica necesaria», agregó.








