Unos cuarenta aeropuertos fueron afectados por la medida, entre ellos, los tres de Nueva York, tres que dan servicio a Washington, y los de Chicago, Los Ángeles, San Francisco, Miami, Boston, Filadelfia, Atlanta y Dallas.
El cierre parcial del gobierno federal por falta de fondos, que comenzó el 1º de octubre y esta semana se convirtió en el más largo en la historia de Estados Unidos, ha dejado sin su salario a miles de controladores aéreos, personal de seguridad aeroportuaria y otros trabajadores, lo que provoca escasez de personal.
«Tenemos amigos que vienen de Europa a quedarse con nosotros, que se van mañana (sábado) y están un poco asustados», dijo a la AFP Elvira Buchi, que fue a recoger a su hija al aeropuerto LaGuardia de Nueva York. «Reducir los vuelos, si es por seguridad, por supuesto, pero nunca deberíamos haber llegado a esto».
Más de 1.200 vuelos fueron cancelados el viernes, según el sitio web de seguimiento FlightAware, que identificó los aeropuertos de Chicago O’Hare, Atlanta y Denver como los más afectados.

La aerolínea American Airlines dijo en un comunicado que la cancelación programada de sus vuelos es de unos 220 por día. Por su parte, Delta informó que cancelaría unos 170 vuelos este viernes.
Las suspensiones deben aplicarse de forma gradual, con un recorte inicial del tráfico aéreo de 4% este viernes y de 10% la semana próxima, si los legisladores demócratas y republicanos continúan sin ponerse de acuerdo sobre el presupuesto.
Este viernes se esperaba que el Senado intentara, por decimoquinta vez, adoptar una medida de financiación a corto plazo para reabrir el gobierno, aprobada ya por la Cámara de Representantes. Sin embargo, se preveía que la votación vuelva a fracasar.
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, culpó a los demócratas de los trastornos y afirmó que deberían votar a favor de la reapertura del gobierno.
«Creo que va a haber muchos problemas a partir de este fin de semana, y no sé por qué el gobierno permite que continúe el bloqueo, especialmente cuando se trata de cosas tan esenciales como la seguridad y la comodidad de los pasajeros», se preguntó José Rincón, de 78 años, en el aeropuerto de Miami.







