Los recuerdos de infancia de sus hijos, el dolor y sufrimiento de una guerra regresaron a la vida tranquila y pacífica, de quien ahora llamaremos Juan López, al recibir en su casa a un extraño, quien le entregó un documento donde se le notificaba que María Campos, había iniciado en un Juzgado de Cabañas, un proceso en su contra denominado «Declarativo común de prescripción extraordinaria adquisitiva de dominio», sobre dos parcelas que Juan adquirió a inicios de 1987, por medio de una financiera.
La primera de las parcelas tiene una extensión de dos hectáreas y la segunda, de una, ambas ubicadas en un cantón de Cabañas, tierras que tuvo que abandonar junto a su familia e hijos una tarde de 1987, cuando decidieron dejar la mayoría de sus pertenencias, sueños y recuerdos por amenazas de grupos terroristas de aquella época, las cuales ponían en riesgo su vida e integridad y la de su familia.

Cansados de tanta lucha y sufrimiento, la familia López, decidió huir hacia un futuro incierto, pero en ese momento era la única posibilidad con la que contaban para cambiar el destino de sus vidas ante el riesgo de las amenazas.
Con el paso de los días, estando lejos de su hogar, se establecieron, lograron un medio de subsistencia para todos en Belice donde permanecieron por más de 30 años. Al término de ese periodo en el extranjero, la familia decidió regresar a El Salvador, a pesar de la incertidumbre de no saber qué sería de sus tierras.
Al retornar al país, un ambiente emotivo invadió a López con el proceso judicial por sus tierras. El señor comentó que en dicho proceso se le informó que, María Campos tenía más de 30 años de residir junto a su familia en sus terrenos. La señora exigía un derecho que López, consideraba no tener, por lo que decidió luchar por sus terrenos, que solo abandonó para sobrevivir la guerra.

El señor consideró que no era justo que una extraña reclamara esas tierras como suyas, alegando que «nunca hubo dueño» y que nadie había reclamado por ellas, preguntándose: ¿cómo era posible eso si aún conservaba las escrituras de propiedad a su nombre?
En el Juzgado, López estuvo atento a los relatos de la señora en la que argumentaba ser la dueña y propietaria de sus tierras, por lo que le hizo una propuesta con la cual no estuvo de acuerdo por considerarla fuera de lugar, ya que consideraba que en la señora que hablaba y relataba su historia no había más que mala intención y voluntad de apropiarse de lo suyo, no se explicaba por qué le estaba proponiendo comprar sus tierras, ofreciéndolo a cambio una cantidad que él no había solicitado.
Juan recuerda que la mujer se dirigió a los presentes con un tono de voz muy firme diciendo: «no estoy de acuerdo, son mis tierras y ahora no pienso abandonarlas», con lo cual, el juez declaró nueva fecha para continuar el proceso judicial.
El proceso siguió y fue así como un día, Juan escuchó hablar del proceso de mediación, por lo que decidió acudir a la Unidad de Mediación y Conciliación de la Procuraduría General de la República (PGR) donde fue atendido por la mediadora de turno, quien escuchó atentamente su relato, procedió a explicarle el proceso y le informó que la mediación era un proceso no adversarial de resolución de conflictos, donde las personas involucradas en determinada situación tratan por sí mismas de encontrar una solución a sus diferencias con la ayuda de un tercero neutral, el mediador.
Entre enero de 2022 a noviembre de 2023, esa Unidad evitó que 10,737 llegaran a judicializarse, por tanto, quitar carga al sistema Judicial. En 2022 fueron 5,354 casos y hasta noviembre de 2023 se totalizaron 5,383.

Juan recuerda que le explicaron que no era necesario hacer uso de un abogado, por lo que aceptó el proceso y se procedió a tomar la solicitud, luego se acordó día y hora de la audiencia.
Después se citó a los involucrados y se instaló la audiencia de mediación, donde al encontrarse las partes en un ambiente de confianza compartieron sus historias. El solicitante relató lo duro que fue abandonar sus tierras por amenazas y que ahora que había regresado le parecía injusto penderlas; por su parte, la convocada, habló del esfuerzo que había representado para ella y su familia trabajar dichas tierras, por lo que, en un momento de la audiencia, a pesar de que ambas partes ya habían compartido en instancia judicial y habían intentado resolver dicha situación, sin resultado alguno, en este momento todo pareció ser diferente para ellos, y conciliaron.







