Miles de personas se concentraron ayer en las calles de las principales ciudades de Israel, en las que destacaron las protestas en Tel Aviv, para exigir la liberación de los rehenes que continúan retenidos tras los ataques del pasado 7 de octubre, antes de continuar con las negociaciones para un alto al fuego.
En la mencionada ciudad, los manifestantes advirtieron que se agotan las oportunidades de «llegar a un acuerdo que salve vidas» y lamentaron que «la presión militar sobre Hamás» lejos de facilitar las cosas solo «traerá la muerte de más rehenes», según las declaraciones recogidas por «Haaretz».
Otras urbes como Jerusalén, Haifa, Beerseba y Cesarea han sido testigos también de varias y concurridas manifestaciones que han llegado hasta las puertas de una de las villas privadas del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, con reclamos de un alto al fuego inmediato.
Israel y el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) llevan meses negociando indirectamente un alto al fuego de las hostilidades en la Franja de Gaza, así como para el intercambio de rehenes por ciudadanos palestinos detenidos en cárceles israelíes.
Estos acercamientos han contado con la mediación de potencias regionales e internacionales como Egipto, Qatar y Estados Unidos. De hecho, representantes estadounidenses han aludido recientemente a un acercamiento de posturas entre las partes. En este contexto, se prevé que el jueves tenga lugar otra ronda de negociaciones a la que se espera que acudan las representaciones.
El 7 de octubre de 2023, Hamás y otros grupos de la Franja de Gaza asaltaron el sur de Israel, mataron a más de 1,200 personas y secuestraron a 250. En respuesta, las Fuerzas de Defensa de Israel comenzaron una ofensiva en el enclave que ha dejado hasta ahora 39,790 muertos y 92,002 heridos.







