El Instituto Confucio de la Universidad de El Salvador (ICUES), creado en 2019 con el apoyo del Gobierno de la República Popular China, informó que una de las novedades más recientes es que, desde diciembre de 2025, se ha convertido en la primera institución certificadora del idioma chino mandarín para El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.
El ICUES destacó que el chino mandarín es la lengua con mayor número de hablantes nativos en el mundo y tiene amplia presencia en la educación y los medios de comunicación, por lo que su aprendizaje abre oportunidades académicas y profesionales para estudiantes y especialistas.
Para el próximo 16 de mayo está programada la segunda fecha de exámenes de certificación. Hasta el momento se han inscrito 51 personas para las pruebas HSK 1-6 y HSKK básico y avanzado, con el objetivo de ser evaluadas y optar a la acreditación del dominio del idioma. En la primera convocatoria, realizada en diciembre, participaron 64 personas en los niveles HSK 1-3 y HSKK básico.
El director salvadoreño del ICUES y secretario de Relaciones Nacionales e Internacionales de la UES, Néstor Hernández, brindó una entrevista exclusiva a «Diario El Salvador», en la que explicó los beneficios de la certificación del idioma chino mandarín para la juventud, los costos del proceso y las acreditaciones que emite la institución.
¿Podría explicar en qué consisten las certificaciones que ha comenzado a implementar el Instituto Confucio a partir de diciembre de 2025?
El Instituto Confucio, para empezar, es la única institución oficialmente reconocida por la República Popular China para la enseñanza del idioma chino mandarín, a través de una fundación dedicada a la enseñanza de la lengua china para extranjeros. En el marco de nuestras funciones, logramos garantizar la calidad tanto de la enseñanza como de la certificación del idioma. Alcanzamos a ser la única institución certificadora en la región CA4, que incluye a El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. La certificación que emitimos es estandarizada a nivel global y reconocida por universidades e instituciones que requieren el chino certificado. Además, es una de las acreditaciones más amplias, ya que permite aplicar cuatro tipos de exámenes.
¿Cuáles son los cuatro tipos de exámenes que forman parte de este sistema de certificación?
El principal es el examen HSK, que evalúa el conocimiento general del idioma. También contamos con el YCT, orientado a jóvenes de educación media. El BCT está enfocado en el área de negocios y empresas. Y el MCT se dirige a las áreas de la salud y ciencias médicas. Estos exámenes nos permiten cubrir distintos ámbitos de uso del idioma chino mandarín.
¿Cuándo se realizaron las primeras certificaciones bajo este esquema y cómo se desarrolla el proceso actualmente?
La primera vez que lo implementamos fue en diciembre y ahora estamos haciendo la segunda implementación, la cual es más grande porque en este momento ya tenemos los estudiantes que van a aplicar para el examen que se va a realizar el 16 de mayo de este año.
Tenemos ya estudiantes registrados de nacionalidades mexicanas, guatemalteca, Honduras, que van a venir acá a nuestro país para certificar el idioma.
Así que esta certificación la ofrecemos como institución y como universidad. No únicamente nuestros estudiantes de la universidad, sino a cualquier persona que esté estudiando el mandarín o que esté interesada en certificarse aunque no haya estudiado aquí en nuestro instituto.
Eso es importante mencionar porque son personas que quieren aplicar, por ejemplo, a universidades en China, pero estudiaron [el idioma] en Honduras y como allá no hay donde certificar, pueden venir acá y certificarse y aquí les implementamos el examen.
¿Quiénes pueden acceder a estas certificaciones y en qué condiciones?
No están dirigidas únicamente a estudiantes de la Universidad de El Salvador. Cualquier persona que esté aprendiendo chino mandarín o que desee certificar su conocimiento puede aplicar, aunque no haya estudiado en nuestro instituto. Esto es importante porque permite que personas que desean ingresar a universidades en China, y que no tienen dónde certificarse en sus países, puedan venir a El Salvador a realizar el examen.
Anteriormente a diciembre de 2025, ¿ya era una entidad certificadora como Instituto Confucio?
No, no estábamos establecidos como institución certificadora. No teníamos la autorización para certificar el idioma con la marca, digamos, con el nombre de HSK.
Lo nuevo es que esa certificación a nosotros nos permite tanto ser la que oficialmente certifique, como también, nos permite colaborar más con la Embajada de la República Popular China, porque a nivel global, el Gobierno de China tiene un programa de becas al cual puede aplicar cualquier persona, pero necesitan que vayan certificadas con el idioma. Y hasta antes de diciembre, incluso las personas que aplicaban acá en nuestro país muchas veces tenían que irse a otros países a certificarse.

¿En qué otros aspectos se benefician los jóvenes que aprenden chino mandarín y obtienen la certificación, además de la posibilidad de acceder a becas para estudiar en China? ¿Puede compararse con exámenes como el TOEFL en inglés?
Es correcto, es un símil al TOEFL en inglés. Cada idioma cuenta con su propio sistema de certificación. Este tipo de exámenes les abre muchas puertas a los jóvenes. Así como el TOEFL tiene un fin académico para ingresar a universidades angloparlantes, en otros casos existen también exámenes más técnicos, como el TOEIC, que evalúa competencias laborales. En nuestro caso, los exámenes como el MCT, el BCT y el YCT tienen un enfoque técnico y práctico, lo que permite que los jóvenes puedan incorporarse al mercado laboral.
En el contexto actual, El Salvador continúa fortaleciendo sus relaciones comerciales con China, y cada vez hay más empresas chinas instalándose en el país. Estas empresas requieren personal capacitado que pueda comunicarse y colaborar directamente con ellas.
Los jóvenes certificados tienen mayores oportunidades de integrarse no solo en el ámbito nacional, sino también a nivel regional. Como institución, incluso hemos apoyado la vinculación laboral de profesionales certificados cuando empresas chinas nos solicitan traductores o especialistas en distintas áreas.
En esos casos, recomendamos a jóvenes que ya cuentan con la certificación y que están en condiciones de desempeñarse en esos entornos.
Es decir, no se trata únicamente de un beneficio académico, sino también de una apertura real al ámbito laboral.
Con las certificaciones, ¿qué otras ventajas obtienen los jóvenes, aparte de lo laboral y de ir a estudiar a China?
Sí, de hecho el idioma chino mandarín es hablado obviamente principalmente en la República Popular China, pero también es un idioma que se habla en otros países. Es decir, estos jóvenes tienen con esto [certificación] la probabilidad de incorporarse no solo para estudios sino laboralmente y para poder moverse en otros países de Asia. Singapur, por ejemplo, es uno de los países donde sí se habla oficialmente el chino mandarín, así como otros países del sudeste asiático.
Es decir, oportunidades académicas, oportunidades laborales, y de igual manera algo que sí nosotros hemos evidenciado en nuestros jóvenes estudiantes del Instituto Confucio, es que aprender chino mandarín de igual manera les permite a ellos conocer más las culturas asiáticas, no solamente la cultura china, porque el idioma chino mandarín históricamente fue la base, tanto sus caracteres como mucha de la gramática china y de los vocablos chinos fueron la base para idiomas como el japonés, el coreano, el vietnamita, etcétera., y pueden conocer estas culturas.
¿Y cuál es el precio de la certificación?
Depende del nivel. Son seis niveles y para cada uno de los niveles, dependiendo de cuál es el que requiera y dependiendo también del tipo de examen que necesite, varía el precio.
El más caro anda ahí más o menos por $60 y el más económico puede valer unos $20.
Los niveles más básicos, porque aquí la diferencia con otros idiomas es que no es un examen general para todo el mundo. Incluso el examen HSK, que es el más común, ya que usted elige en qué nivel quiere examinarse. Si usted elige de los seis niveles el nivel tres, por ejemplo, que sería el equivalente intermedio inicial y así con todos los exámenes. El precio lo estipula la certificadora que es de origen chino.







