Como parte del compromiso con la primera infancia, el despacho de la primera dama Gabriela de Bukele, el Ministerio de Salud (Minsal), el Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral (ISRI) y la Fundación Coclear beneficiaron a tres menores de edad con la colocación de implantes cocleares, los cuales les permitirán escuchar y superar la discapacidad con la que nacieron.
La intervención fue hecha en el Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom y forma parte del cumplimiento a la política Crecer Juntos, impulsada por el Gobierno de El Salvador.
«El programa de implantes cocleares que están implementando en El Salvador tiene el propósito de habilitar la audición a un niño sordo. Esto tiene unas implicaciones sociales muy importantes porque hacen hábil al niño para aprender, ir al colegio, para desarrollar su lenguaje y para después ser una persona productiva en sociedad», indicó el doctor Jorge Almario, experto en implantación coclear.
El proceso de implantación lleva varias etapas, desde la selección del paciente y la cirugía hasta la rehabilitación, por lo que el compromiso de los padres del menor es de importancia para alcanzar el máximo provecho en cada uno de los infantes beneficiados.
«Como institución hospitalaria el rol que nos toca desempeñar es el de darle el cuidado pre, trans y posquirúrgico al niño, así como el seguimiento “a posteriori”, dado que la rehabilitación no se lleva acá, sino que en el Centro de Audición y Lenguaje [del ISRI]», indicó el doctor José Bonilla, jefe del Departamento de Otorrinolaringología del Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom, donde se hicieron las cirugías.
Por su parte, Marisela Mira, madre de Ceci Chávez, agradeció la oportunidad que le dieron a su hija de recuperar el sentido del oído con la colocación del implante, el cual le permitirá desarrollarse en consonancia con su crecimiento.
«Ha sido un proceso largo porque a la edad de un año me di cuenta de que ella no podía escuchar. Me refirieron al ISRI para ver si ella tenía pérdida auditiva y salió que era sordera profunda. Le han dado terapia y también le donaron auriculares, pero como su sordera era profunda, no logró escuchar. En diciembre del año pasado hubo una esperanza de que iba a ser implantada», dijo Marisela.
Por su parte, otra de las madres, cuya hija también fue beneficiada, es María Alvarado, quien junto con la pequeña Alisson Salazar llegó desde el municipio de Apopa.
«Con esto esperamos un mejor futuro para ella, sus hermanos y su familia. Prácticamente le cambia la vida y la de nosotros como su familia. Todo esto les ayuda a los niños porque se independizan más. Estamos agradecidos primeramente con Dios, con los doctores y todos los que están involucrados en el proceso», manifestó Alvarado.
De acuerdo con los médicos, el impacto que se genera en los menores y sus familias es grande, ya que se les devuelve a los beneficiados uno de los cinco sentidos que el ser humano posee: la audición.
«Con solo el hecho de que sepas que tienes un niño que solamente tiene cuatro sentidos y adolece de uno, y que, a través de un procedimiento quirúrgico, más la rehabilitación, vas a hacer que un niño tenga los cinco sentidos es de gran impacto», sostuvo el doctor Bonilla.







