La pasión por el fútbol y la próxima Copa Mundial de la FIFA 2026 une a niños y adolescentes que residen en los hogares CISNA San Martín y San Vicente de Paúl del Consejo Nacional de la Primera Infancia, Niñez y Adolescencia (Conapina).
En ambos hogares niños y adolescentes participaron en jornadas para completar sus álbumes del torneo, acompañados por los equipos del Conapina.
La actividad forma parte de los esfuerzos de la institución por generar espacios de convivencia y recreación que contribuyan al bienestar integral de la niñez y adolescencia bajo su protección.
A través del intercambio de estampas y la afición por el fútbol, los participantes comparten experiencias, fortalecen lazos y desarrollan habilidades sociales en un ambiente de sana convivencia.
La directora ejecutiva de Conapina, Linda Amaya, destacó la importancia de estas iniciativas para el desarrollo emocional de los niños y adolescentes que viven en los centros de acogimiento.

«Quiero compartirles estas fotografías que me llenan de emoción, porque los equipos de Conapina acompañaron a niños y adolescentes de los hogares CISNA San Martín y San Vicente de Paúl a llenar los álbumes de la Copa Mundial de la FIFA 2026», expresó.
Según la funcionaria, estos momentos trascienden la actividad recreativa y se convierten en oportunidades para fortalecer las relaciones entre los menores y el personal que los acompaña diariamente.
«Estos momentos fortalecen la convivencia y los vínculos que construimos cada día. Nuestro compromiso también pasa por generar espacios donde puedan disfrutar, compartir sus intereses y crear recuerdos que los acompañen en su crecimiento», afirmó.
El intercambio de estampas, una tradición que acompaña cada edición de la Copa del Mundo, ha permitido a los niños y adolescentes involucrarse en una actividad que comparten millones de aficionados alrededor del planeta, generando entusiasmo y sentido de pertenencia.
El Conapina desarrolla diversas acciones orientadas a garantizar el derecho de la niñez y adolescencia a la recreación, el esparcimiento y la participación en actividades que favorezcan su desarrollo integral, especialmente para quienes se encuentran bajo medidas de protección en centros de acogimiento.







