El nuevo presidente de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés), Paul Atkins, aseguró ante el Congreso que su gestión tendrá como uno de sus ejes centrales proporcionar claridad regulatoria para los activos digitales, en un contexto en el que el sector cripto continúa demandando mayor certeza jurídica en el país.
Durante su comparecencia sobre los avances institucionales y las prioridades rumbo a 2026, el funcionario sostuvo que, junto a sus colegas, continuará enfocado en fortalecer la transparencia, la rendición de cuentas y la innovación en los mercados de capitales. Sin embargo, destacó que el desarrollo de los criptoactivos exige reglas más definidas.
«Ya era hora de un marco claro para los criptoactivos», afirmó, al señalar que la falta de lineamientos específicos ha generado incertidumbre tanto para inversores como para empresas tecnológicas.
Atkins explicó que, mientras el Congreso avanza en la discusión legislativa, la SEC coordinará esfuerzos con la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos (CFTC, por sus siglas en inglés) mediante una iniciativa denominada «Proyecto Crypto». Este mecanismo busca servir como puente regulatorio para aclarar las obligaciones aplicables a los participantes del mercado, tanto del lado de la inversión como de la innovación.
Asimismo, indicó que trabajará junto a Michael Selig, chairman de la CFTC, para acompañar el debate en torno a la Ley CLARITY, una propuesta legislativa que pretende definir con mayor precisión las competencias regulatorias y los estándares aplicables al ecosistema de activos digitales en Estados Unidos.
La delimitación de funciones entre la SEC y la CFTC ha sido uno de los puntos más discutidos en los últimos años, especialmente en relación con la clasificación de determinados criptoactivos como valores o como commodities. La coordinación interinstitucional busca reducir esas zonas grises y ofrecer mayor previsibilidad al mercado.
Más allá del ámbito digital, el titular de la SEC enumeró otras prioridades estratégicas. Entre ellas, reorientar la aplicación de la ley hacia la erradicación del fraude y la protección directa de los inversores, así como reformar los requisitos de divulgación corporativa.
«Debemos modernizar, racionalizar y agilizar los informes para que sean significativos, comprensibles y no repelan a los inversores», señaló, al enfatizar la necesidad de adaptar la regulación a un entorno financiero más dinámico y tecnológicamente avanzado.
El funcionario también subrayó que los mercados de capital estadounidenses, valorados en aproximadamente $124 billones, son los más profundos y líquidos del mundo. En ese sentido, afirmó que la administración federal trabajará para garantizar que Estados Unidos continúe siendo «el mejor y más seguro lugar del mundo para invertir y hacer negocios».
En un mensaje posterior, agregó que el país busca consolidarse como la capital mundial de las criptomonedas, con la transparencia y la innovación como pilares fundamentales. La promesa de un marco claro para los activos digitales se perfila así como una de las apuestas centrales de su gestión y como un factor clave en la competencia global por atraer inversión y talento en el sector financiero-tecnológico.







