La Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (Opamss) se ha consolidado como un actor clave para dinamizar la economía salvadoreña. Su director ejecutivo, Luis Rodríguez, reveló que la entidad ya ha facilitado la liberación de más de $3,890 millones en inversión privada, un logro que atribuye a la modernización institucional y a un esfuerzo sostenido por reducir la burocracia que antes frenaba la ejecución de proyectos.
Rodríguez explicó que el dinamismo del sector construcción ha sido notable en los últimos meses, con un crecimiento interanual del 34.8 % en el segundo trimestre, de acuerdo con los datos más recientes del Banco Central de Reserva (BCR). «Ha sido un crecimiento exponencial; pasamos de números negativos a dos dígitos y hoy alcanzamos un 34.8 %», señaló. Este auge, subrayó, responde a un cambio de enfoque gubernamental que busca acompañar al sector privado y a una revisión profunda de los procesos internos de la institución.
Según el funcionario, uno de los principales cambios ha sido la agilización de trámites para la obtención de permisos de construcción. «Antes un proyecto podía tardar hasta 13 años en recibir visto bueno; hoy, dependiendo del análisis previo, algunos permisos pueden obtenerse en apenas 15 días», indicó. Para lograrlo, la Opamss trabajó junto al Organismo de Mejora Regulatoria (OMR) y otras entidades gubernamentales para simplificar procedimientos y eliminar pasos obsoletos.
Además, la coordinación con instituciones como el Ministerio de Economía, la Secretaría de Comercio e Inversión y la Dirección de Ordenamiento Territorial (DOT) ha permitido que el proceso de permisos sea más ágil y homogéneo. «Hoy el Gobierno actúa como un gran aliado del inversionista», aseguró Rodríguez, quien también destacó la colaboración con gremiales como la Cámara Salvadoreña de la Construcción (Casalco).
El director detalló que del total de inversión liberada, un 51 % corresponde al sector habitacional, mientras que el 18 % está vinculado al turismo, el 14 % al sector logístico, el 5 % al comercio y el 12.3 % a proyectos de uso mixto, un formato que está ganando protagonismo en la planificación urbana. «La ventaja del uso mixto es que permite ir creando pequeños distritos que abastecen diferentes servicios —logísticos, de salud, educativos, habitacionales y comerciales—, equilibrando el desarrollo de los municipios», explicó.
Rodríguez señaló que este modelo está transformando zonas que antes eran símbolo de abandono o inseguridad. «Apopa, por ejemplo, pasó de ser un referente de delincuencia a convertirse en un símbolo de desarrollo», dijo. También adelantó que en municipios como Nuevo Cuscatlán se están gestando nuevas propuestas de proyectos mixtos impulsados por mesas de trabajo entre inversionistas y autoridades locales.
La estrategia, aseguró, busca equilibrar el crecimiento urbano mediante corredores que integren servicios de salud, educación y comercio. «A cada corredor se le asignan tareas de inversión claras para cubrir déficits y promover un desarrollo más armónico», puntualizó.
Rodríguez recordó que el auge del sector también se apoya en dos pilares clave: la seguridad y la inversión pública en infraestructura. Con proyectos como los bypass, la ampliación del aeropuerto y la mejora de la conectividad vial, se han creado condiciones favorables para que el capital privado apueste con mayor confianza en el país.
En paralelo, la Opamss ha invertido en modernizar sus herramientas tecnológicas, incluyendo plataformas digitales y cartografía avanzada, lo que permite dar respuestas rápidas a los inversionistas y garantizar un desarrollo urbano ordenado y sostenible.
El funcionario anticipó que la tendencia de crecimiento continuará con nuevos proyectos en zonas costeras y turísticas, donde ya se planifica con base en estudios de suelo, oceanografía y conectividad. «Estamos viviendo un antes y un después en la planificación urbana del país; lo que antes era sinónimo de atraso hoy se ha convertido en dinamismo económico y confianza para invertir», concluyó Rodríguez.







