Treinta años después de subir por primera vez al ring como un delgado joven de 16 años, Manny Pacquiao regresa este sábado al cuadrilátero para enfrentar, una vez más, su pelea más dura: la que libra contra el paso del tiempo.
El ícono filipino, de 46 años, se medirá con el campeón welter del Consejo Mundial de Boxeo, el estadounidense Mario Barrios, en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas, en busca de un nuevo hito que corone una carrera profesional de tres décadas.
Pacquiao sacudió al mundo del boxeo en mayo al anunciar su intención de poner fin a un exilio de cuatro años para desafiar a Barrios, amparado en una regla del CMB que permite a los excampeones solicitar una pelea titular inmediata al regresar del retiro.
El filipino, quien según se informa recibirá entre 5 y 10 millones de dólares por la pelea del sábado, asegura que su regreso está impulsado por la pasión por el deporte y la adrenalina de protagonizar una velada de boxeo en la Ciudad del Pecado.
«Vuelvo porque echo de menos el boxeo», declaró Pacquiao durante una reciente gira promocional.
«Especialmente estas situaciones: las entrevistas, las ruedas de prensa, los campos de entrenamiento, todo eso. Lo echaba de menos. Pero me ha venido bien: he descansado el cuerpo durante cuatro años. Y ahora vuelvo».

Sin miedo a perder
Sin embargo, los escépticos han expresado preocupación de que el filipino, cuya última victoria profesional data de 2019, haya intentado más de lo que puede manejar al retar al campeón defensor Barrios, 16 años menor y en el mejor momento de su carrera.
Incluso Freddie Roach, entrenador histórico del filipino y quien estará nuevamente en su esquina este sábado, reconoció que al principio tuvo sus reservas sobre el combate.
«Realmente no quiero que vuelva, porque creo que ya ha sido grande. Ya ha hecho todo lo que podía hacer», declaró Roach en mayo, antes de que se hiciera oficial el regreso de Pacquiao.
Los corredores de apuestas también reflejan ese escepticismo, con Barrios como favorito 4/11 para propinar al filipino la novena derrota en lo que será la pelea número 73 de su carrera.
«No me importa ser el perdedor», declaró Pacquiao esta semana en Las Vegas, sin inmutarse. «He sido el perdedor muchas veces. Siempre doy sorpresas».
Mientras tanto, los seguidores del filipino destacan su físico esculpido y la velocidad de sus manos como razones para creer que el veterano aún es capaz de firmar otra victoria memorable en Las Vegas.
Sin embargo, la historia del boxeo está llena de casos de veteranos que lucían en excelente forma durante los entrenamientos, pero que sucumbieron ante rivales mucho más jóvenes cuando llegaba la hora de la verdad.







