Sin la pelota, sin intensidad y con un fútbol «cantonal» confeccionado alrededor del pelotazo y las barricadas por delante de Mario González, El Salvador volvió a dar pena en un duelo en el que fue superado y que pudo ser goleado por un Panamá fallón al que se le escurrieron los goles, pero que le bastaron tres para celebrar.
Bastaron 12 minutos para darse cuenta de que la Azul, remendada y sin piezas claves como Brayan Gil y Nathan Ordaz en ofensiva y Mauricio Cerritos la zona ancha, tendría dificultes y así fue.
Al 13’ «Super» Mario voló para ahogar el grito de gol a un testerazo de Ismael Díaz, pero en el 17’ muy poco pudo hacer para desviar un misil de César Blackman que sació la ansiedad de la hinchada roja congregada en el estadio Rommel Fernández y más aun a los 11 guerreros que tenían sobre el pasto.
La diana canalera también minó los nervios de Mario González que salió en falso al 20’, pero tuvo la fortuna que el balón también sobró a la artillería local.
Para entonces Panamá era ampliamente superior y una constante amenaza en la parcela cuscatleca. Luego de una incursión por izquierda el balón cruzó hasta el segundo poste donde Blackman jaló el gatillo, pero el debutante Michel Mercado salvó en la línea de gol. El rechace le quedó para Carlos Harvey, pero disparó justo donde estaba Super Mario.
El Salvador consiguió un ligero respiro en un remate de Styven Vásquez, pero apenas fue un espejismo, Cecilio Waterman volvió tener una chance clara sobre la portería de la Azul y Hernán Darío Gómez ajustó su ajedrez.
El Bolillo retiró inexplicablemente a Darwin Cerén que se movía por delante de los cuatro volantes y le dio entrada a Elvis Claro para armar una línea de cinco en la zona defensiva y evitar la goleada.
La estrategia parecía que daría resultados a Bolillo, incluso, firmó una llegada más: un remate desviado de Styven Vásquez, pero Claros cometió penalti 45+3’ y un minuto después Érick Davis hizo el 2-0 para bajar el telón.
Los panameños se fueron a las duchas con los oídos puestos en lo que acontecía en el estadio El Trébol, donde Guatemala y Surinam firmaban un 0-0, pero una vez volvieron a la cancha la fiesta fue completa.
Guatemala convirtió gol y el tanto despejó el camino de los canaleros al Mundial. Ruta que se acentuó con cada gol que los chapines les convirtieron a los surinameses y que provocó que Panamá bajara revoluciones, pero sin perder el foco en la portería rival.
Así en el 85’ José Luis Rodríguez, quien ya había estrellado un zapatazo de tiro libre en el poste izquierdo, convirtió el 3-0. Antes los panameños habían desperdiciado no menos de dos ocasiones más para mover los números de la pizarra.







