Llegó como gran refuerzo del Palmeiras para 2025. Pero una extraña lesión en la tibia de la pierna derecha le permite jugar hasta treinta minutos. Aún así, Paulinho se las arregló para vestirse de héroe en el Mundial de Clubes.
La suya ha sido una vida de luchas dentro y fuera de la cancha. En el rectangular verde, para eludir rivales y vencer porteros; cuando se quita los botines, para combatir la intolerancia religiosa y defender sus creencias políticas.

Pocos futbolistas, en un mundo en que las redes sociales endiosan o destrozan en segundos, batallan en ambos frentes como el atacante de 24 años del Verdão.
La última, saldada a su favor el sábado en Filadelfia, dio la clasificación al club de Sao Paulo a los cuartos de final del Mundial al despachar del torneo al Botafogo, campeón brasileño y de la Copa Libertadores.
Los paulistas buscarán ahora el pase a la semifinal el viernes en «Philly» frente al Chelsea de Inglaterra.
«Motiva jugar una competición como esta, vistiendo la 10, me da fuerzas para disfrutar», dijo el delantero al final del encuentro.
De nuevo al quirófano
Nacido en Rio de Janeiro y formado en las divisiones menores del Vasco Da Gama, Paulinho ingresó en el minuto 64 y más tarde, en la prórroga (100), anotó el tanto del triunfo al inmiscuirse entre dos defensores botafoguenses y definir al palo lejano del guardameta John.
El golazo de zurda fue una recompensa -y casi que un analgésico- para un jugador que convive con fuertes dolores por una lesión, de la que detalla poco, surgida en marzo del año pasado cuando defendía al Atlético Mineiro de Belo Horizonte, donde formó una dupla letal junto a Hulk.

Entonces, tuvo una fractura por estrés en la tibia que se trató de forma conservadora para evitar diezmar al Galo en una temporada vital, que terminó con el subcampeonato de la Libertadores, perdida precisamente ante el Fogão.
La cantidad de partidos acabó por agravar la dolencia y el atacante, cuyo paso por el Bayer Leverkusen alemán (2018-22) también estuvo lastrado por inconvenientes físicos, pasó por el quirófano en diciembre.
Palmeiras lo fichó -por 18 millones de euros más la entrega de dos futbolistas- sabiendo que no contaría con sus servicios durante los primeros meses del año.
Al finalizar la recuperación en abril, la lesión -y sobre todo el dolor- no desapareció y el futbolista apenas puede jugar treinta minutos por partido. En total, ha disputado 15 encuentros con los paulistas (uno como titular), en los que ha dado dos asistencias y marcado tres goles, dos de ellos en el Mundial.
Tras asegurar el boleto a cuartos, él mismo pidió el cambio.
«Fue para esto que lo trajimos: para que juegue quince minutos y resuelva», dijo el DT Abel Ferreira. «Todos saben lo que pasará después del Mundial: tendrá que ser operado nuevamente».
Vida de lucha
Apenas el juez acabó el juego en el Lincoln Financial Field, Paulinho trotó hacia la cancha para festejar con sus compañeros. Cojeaba en la pierna derecha.
«Estoy pasando por un momento difícil a raíz de la lesión. Todavía siento bastante dolor, está siendo difícil», dijo desde el césped.
Esta, sin embargo, no ha sido su primera batalla, y seguramente no será la última.
El atacante se ha hecho conocido en Brasil por su postura antirracista -ha festejado goles con el puño cerrado en alto, como las Panteras Negras- y por apoyar la candidatura de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales que llevaron al líder izquierdista de regreso al poder en enero de 2023.
Pero sobre todo por defender y reivindicar públicamente su creencia religiosa: el candomblé, un culto de origen africano, blanco frecuente de ataques en su país.

Sus festejos anotadores -en posición de un cazador a punto de lanzar su flecha- representan a Oxóssi, una divinidad afrobrasileña. En la mitología yoruba, que inspira los ritos del candomblé, Oxóssi puso fin a la miseria y el hambre matando de un flechazo a un pájaro hechizado.
Fue atacado en redes al celebrar de esa manera con la Seleção en los Juegos Olímpicos de Tokio en 2021, donde se colgó el oro. Y también fue cuestionado cuando debutó en la mayores en noviembre de 2023, en la derrota 2-1 ante Colombia en Barranquilla.
«Intento usar mi voz para luchar y combatir los prejuicios», dijo al portal Globo Esporte en octubre. «Fue una ruptura de paradigma debido a la repercusión que tomó».







