El Águila debió reponerse de un gol tempranero que sembró dudas para imponerse 3-1 a un Platense respondón, pero que fue más entusiasmo que fútbol y que, incluso, perdonó desde los 12 pasos y sumó su segunda derrota del torneo Clausra 2025.
Aunque la tarde se columpió sobre una leve brisa y pintó fresca, sobre el Juan Francisco Barraza se posó un nubarrón gris que no solo abanicó y dibujó un panorama agradable a la vista, sino que trajo su sombra oscura al césped en la primera acción de juego.
Ni 30 segundos marcaba el cronómetro cuando el gallo cantó y activó las alarmas del anfitrión. Se movió la pelota desde la tómbola central, descargó Platense sobre la izquierda y por ahí apareció Andrés Bello con un centro que llegó preciso a la cabeza de Édgar Valladares.
El experimentado capitán de los viroleños remató con el alma sobre el poste contrario de Benji Villalobos y lo dejó sin reacción, para reaccionaran con júbilo los pocos aficionados galleros que hicieron la expedición a suelo migueleño.
La anotación tempranera no dejó de aturdir a la armada del argentino Daniel Messina y a la hinchada negro naranja, pero ni los jugadores sobre el pasto ni la afición en las gradas perdió la calma, pese a que el partido se les tornó áspero en los primeros 20 minutos.

Y es que el 4-4-1-1 de los naranjas se topó con un estratégico 4-1-4-1 de los gallos, que si bien no les generó mucho en ofensiva cortó en este tramo todos los circuitos locales y los balones acabaron fuera o estrellandose sobre el mar se piernas.
Fue hasta el 22′ que Águila comenzó a aclarar el panorama. Se paró Gregory Díaz en la línea del tiro de esquina y desde allí envió un centro en el que solo tuvo que cachetear la pelota Ronald Rodríguez para colocarla al rincón bajo de la portería defendida por el paraguayo Sandro Melgarejo.
La anotación local desmuebló el sistema defensivo de los gallos e inyectó una dosis de adrenalina al Águila que se convenció que el empate no era suficiente. Así en el 30′ Blas Sosa, el único atacante naranja en el tablero, se sacó una media chilena y provocó el aleteo de Melgarejo que atajó con apuros.
La llegada, sin embargo, fue una señal manifiesta que los migueleños no estaban dispuestos a bajar la carpa del primer acto con la pizarra igualada. Siguieron martillado sobre el corral de los gallos y el premio llegó a manos del Darwin Cerén, que volvió a ejercer la capitanía después de dos partidos de sanción y se inauguró en el Clausura 2025 con un testarazo que significó el 2-1 en el 40′.
En el complemento la escuadra local arreció para finiquitar el duelo, pero antes de hacerlo debieron encomendarse a los guantes de Benji que le atajó un penalti a Alexis Renderos en el 55′. Después Gregory Díaz, en el 69′ hizo el 3-1 definitivo.







