El sector de la construcción es uno de los más dinámicos para lograr un crecimiento económico, pero carece de dos armas fundamenta les: mano de obra calificada y financiamiento ágil. Para sacar a la mayoría de compatriotas del subempleo es necesario todo un pro ceso de capacitaciones y certificaciones en áreas técnicas afines a tal propósito; el otro factor, el del financiamiento, es más crítico, aquí se requiere voluntad política, ingenio para buscar alternativas, como un bono nacional de reconstrucción avalado por el Estado, o un fondo tokenizado con inversionistas nacionales y extranjeros. Son solo ideas que lanzamos para una futura discusión, pero la base son fondos provenientes de la banca privada y pública con garantías reales.
Tenemos todas las condiciones para lograr crecimientos anuales sostenidos del PIB del 6 % o más, pero es necesario un trabajo coordinado entre el Gobierno, la empresa privada y el pueblo trabajador. Todas las instituciones relacionadas, la DOM, el MOPT, los ministerios de Vivienda, de Economía y de Hacienda, junto con Casalco, la banca y afines deberán formar un bloque común. Un plan de este tipo necesitará un equipo sólido para lograr los objetivos.
La pretensión es la creación gradual de 30,000 empleos mensuales formales con todas las prestaciones a partir del segundo semestre del primer año de la implementación del plan, completando en el quinquenio un total de 900,000 (+ o -) empleos directos, lo que contribuiría con un incremento de un 2 % en el PIB. El otro efecto positivo son los empleos indirectos que esta dinámica crea alrededor, como lo sosteníamos en la parte 1 de esta columna.
La descentralización de diversos polos de desarrollo a escala nacional requiere la construcción de viviendas dignas y completas con todos sus servicios para proveer de RR. HH. a las instituciones y empresas que dinamizan los diferentes proyectos desarrollados; así mismo, es necesario negocios de diferente índole que provean a la población circundante.
Los crecimientos de la economía se lo gran a través del incremento de los factores que elevan la producción y la productividad; esta última representa un reto, la eficiencia y eficacia en los procesos productivos en nuestra área en Centroamérica es un factor del bajo crecimiento, hacer la misma actividad en el menor tiempo posible y bien hecha es un elemento de éxito en los países desarrollados; por tanto, una reconversión de nuestro aparato productivo es una condición necesaria para crecer, con el uso de las nuevas tecnologías, principalmente en el área de inteligencia artificial que provee información condensada y de actualidad de procesos específicos que nos ayudan a lograr dicha productividad.
Es urgente y necesario poner a trabajar de forma productiva a toda esa mano de obra subempleada con ingresos bajos y que no recibe ningún tipo de prestaciones, Se guro Social y AFP, entre otras. El que vende dulces y chocolates que lleva en una bolsa plástica y se sube a 20 buses en una jorna da, supongamos que vende $40 diarios con un margen bruto del 30 %, le quedan unos sus 12 pesos diarios, descontémosle unas tres bolas de transporte y comida, entonces lleva $9 diarios para su familia; si trabaja 24 días al mes promedia $216. Pero si le preguntan en un censo o algún chero si tiene trabajo, responde que sí. El punto es que tenemos que reconvertir esa fuerza de trabajo subempleada latente en trabajadores formales altamente productivos si queremos incrementar el PIB, lo que hay que diseñar es el camino a seguir.
Lo que se pretende es crear un foro de discusión con todos los sectores para dinamizar lo que hasta ahora se ha logrado. Nunca en nuestra historia habíamos tenido a nuestro favor tantos factores positivos para pensar en proveer a los salvadoreños honrados una oportunidad para desarrollar se plenamente. El momento llegó, es aquí y ahora.







