En el clima fresco de Apaneca, Ahuachapán Centro, turistas y residentes recorren sus calles empedradas mientras encuentran en el centro histórico —recientemente renovado por el Gobierno del presidente Nayib Bukele— una opción para mitigar el frío. Se trata del ponche salvadoreño, una bebida caliente que humea sobre cocinas artesanales y que forma parte de la experiencia turística en la Ruta de las Flores.
Tradicionalmente servida caliente, la bebida que se consume en esta zona del occidente del país se elabora a base de leche, yemas de huevo, canela y vainilla.
Su preparación conserva técnicas artesanales que le dan identidad, como el uso del molinillo para batir la mezcla hasta lograr una espuma espesa y cremosa. En algunos casos, quienes lo consumen optan por añadir un toque de ron u otro licor, o prefieren disfrutarlo en su versión clásica, únicamente aromatizado con canela.

La bebida se mantiene caliente en ollas colocadas sobre cocinas artesanales que mantienen su llama, un detalle que no solo garantiza su temperatura, sino que también refuerza el carácter tradicional de su elaboración, que es de una larga cocción.
En un clima frío como el de Apaneca, este método convierte al ponche en un acompañante ideal para quienes recorren el centro histórico y los distintos puntos turísticos del distrito.
OPCIÓN GASTRONÓMICA
En el corazón de este espacio, a la entrada de un emblemático pasaje del centro histórico, se encuentra Xiomara Bonilla, una emprendedora local que desde hace más de 15 años se dedica a la elaboración y comercialización del ponche salvadoreño.
Su puesto se ha convertido en una parada frecuente para visitantes nacionales y extranjeros que recorren la Ruta de las Flores en busca de sabores tradicionales.
«Todo el que viene se quita el frío con un ponche, y quien ya ha disfrutado de esta bebida la recomienda a los amigos. Esto tiene un toque que hace recordar cómo se quita el frío en Apaneca», expresó Bonilla.

Con el paso de los años, Xiomara ha sido testigo del crecimiento turístico de Apaneca, así como de los cambios en su entorno urbano. La reciente remodelación del centro histórico ha dado un nuevo rostro a la localidad, impulsando la actividad comercial y fortaleciendo el trabajo de emprendedores que, como ella, ofrecen productos ligados a la identidad cultural de la zona.
«Apaneca no solo es lindo por su clima, también por el rico ponche que acá ofrezco, tengo 17 años de hacerlo, soy originaria de Ahuachapán, pero mi negocio está acá. Es bonito ver cómo todo ha cambiado, ahora vienen más turistas a la zona, por todo lo que ha cambiado turísticamente Apaneca con la seguridad», relató la emprendedora.
El ponche no solo cumple una función práctica frente al clima frío, sino que también se ha consolidado como parte de la experiencia turística.
Para muchos visitantes, degustarlo forma parte del recorrido, al igual que caminar por las calles empedradas, observar la arquitectura del centro y disfrutar del ambiente característico de uno de los destinos más visitados de la Ruta de las Flores.







