Hace tres meses, un informe del Banco Santander destacaba ya cómo El Salvador registraba un impresionante potencial turístico, impulsado por la mejora sustancial de la seguridad en el país, pero también por la inversión en infraestructura.
Ya desde entonces se vislumbraba el despegue del turismo como actividad económica del país. Con más de 3.9 millones de visitantes, El Salvador se convirtió en el país con más turismo el año pasado. El Banco Santander destacaba, abonando al tema de la seguridad, que mientras en Honduras y Guatemala los homicidios están al alza, una oleada imparable de violencia, en El Salvador el éxito de los programas de seguridad pública del Gobierno del presidente Nayib Bukele lograban cifras asombrosas, como reportar una sola muerte violenta durante diciembre pasado (que fue cuando se escribió el informe).
El impulso al turismo y la llegada de más personas para conocer el país han impulsado fuertemente la economía, ya que se han multiplicado los negocios como hoteles, restaurantes y otros servicios para los turistas.
A esto se suman las inversiones en infraestructura que ha hecho el Gobierno, como las importantes carreteras construidas hacia las playas de Surf City 1 y Surf City 2, además de la ampliación del Aeropuerto Internacional San Óscar Romero (que ahora cuenta con 40 nuevos mostradores para que las aerolíneas atiendan a los pasajeros) y el inicio de la construcción del Aeropuerto Internacional del Pacífico.
Santander también destacó los beneficios de una economía dolarizada, además del dinamismo económico impulsado por el turismo en el sector de la construcción.
El Departamento de Estado ha dado otro gran impulso al turismo en El Salvador al levantar todo tipo de alerta para los visitantes. Poner al país en el nivel de alerta 1 es prácticamente una invitación a viajar, porque la calificación es mejor que la que tienen naciones como España, Suecia o el Reino Unido. Ni que decir que viajar a El Salvador es más seguro que hacerlo a Costa Rica o cualquier otra nación centroamericana o que a la mayoría del continente americano.
El potencial que vislumbraba hace tres meses el Banco Santander se está cumpliendo y lo más probable es que se superará, porque el Gobierno supo adelantarse y prepararse para este «boom» turístico. No se trató únicamente de bajar la inseguridad —de por sí un hecho sin precedentes nacional e internacionalmente—, sino también de crear las condiciones para atraer y recibir a más turistas.







