A más de 4,600 kilómetros de distancia, y a través de la pantalla gigante del Cine al Aire Libre que el gobierno del presidente Nayib Bukele instaló en el parque Bicentenario, los salvadoreños en el país pudieron disfrutar, bailar y cantar cada canción de la segunda presentación de la histórica participación de la orquesta Los Hermanos Flores en el Festival Coachella, celebrado en el Empire Polo Club de Indio, California, Estados Unidos.

Sentados en las bancas, en la grama y otros espacios, los presentes se sumaron a los miles de salvadoreños, latinos y de otras nacionalidades que abarrotaron el escenario donde se presentó la histórica orquesta salvadoreña, con más de 60 años de trayectoria, originaria de San Vicente.
Con el orgullo y nostalgia a flor de piel, y sin dejar de bailar desde que inició el concierto, María Amaya, residente de Soyapango, en San Salvador y cuyo hijo reside en Estados Unidos y asistió al concierto, dijo sentirse orgullosa de poder ver y disfrutar en la distancia de la presentación de Los Hermanos Flores.

«Estoy muy emocionada y contenta, con sentimientos encontrados, mi hijo está en California y está en el concierto viendo a Los Hermanos Flores ahora mismo, siempre me ha gustado la orquesta y me siento orgullosa de verlos y disfrutar de este concierto», dijo.
Familias enteras disfrutaron cada uno de los éxitos interpretados por la orquesta, desde «Linda muchachita», «Salvadoreñas», «La enfermera», «Mi país», hasta la infaltable «La bala 2.0», actualizada a los tiempos de las redes sociales, que fueron acompañadas con palmas y baile.

Emoción y orgullo fueron los sentimientos generalizados en el público que vio el concierto a través de la pantalla gigante, de ver ondear la bandera salvadoreña en tierras californianas al ritmo de la cumbia de «Los Flores».
«Yo vivo acá en Santa Tecla pero soy originaria de San Vicente y me siento muy orgullosa de ver a los Hermanos Flores en Coachella, yo crecí viéndolos a ellos ensayar en San Vicente, conozco a la familia, verlos en ese espacio de proyección internacional y ver a toda la comunidad de salvadoreños que se han acercado me llena de orgullo y emoción, se eriza la piel», dijo Beatriz Arias, originaria de San Vicente.







