El presidente recién electo de Chile, José Antonio Kast, tiene entre sus referentes a su homólogo salvadoreño, Nayib Bukele, debido a su gestión en materia de seguridad pública.
Kast, en diversas ocasiones, ha elogiado y defendido los alcances de las políticas de seguridad de Bukele, pues considera que han «devuelto la libertad» a más de seis millones de habitantes que vivían bajo el dominio de las pandillas.
Desde que Kast era candidato por el partido Republicano de Chile mostró su interés por conocer de cerca el denominado «modelo Bukele», y con ese propósito visitó El Salvador y recorrió el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) construido para recluir a cabecillas de pandillas.
Asimismo, visitó la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP) y se reunió con el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, como parte de una agenda de visitas internacionales orientadas a «aprender» y «construir mejores propuestas e ideas».
En ese contexto, Kast aseveró al Diario chileno «La Segunda» que, hasta hace una década, Chile era un referente para Latinoamérica en materia de económica, internacional y de seguridad; sin embargo, consideró que es necesario conocer experiencias como la de El Salvador, que con cifras y planes concretos ha demostrado que se puede derrotar la delincuencia y el narcotráfico.
Recientemente mencionó que no conoce personalmente a Bukele, pero le gustaría tener un diálogo directo con él.
Su elección representa el regreso de la derecha al gobierno chileno, lo que, para analistas salvadoreños, confirmó «la caída estrepitosa» y regional de los partidos de izquierda.
«Esa verdad pragmática es la que provoca que los distintos pueblos de la región no solo elijan un presidente, sino que también un parlamento que le permita la gobernabilidad necesaria para impulsar los cambios», indicó el sociólogo René Martínez.
Una opinión similar expresó el politólogo Óscar Peñate, quien considera que los chilenos «están cansados de la corrupción e incompetencia histórica de los partidos de izquierda», inclinándose por Kast.
Agregó que la victoria de Kast es un «punto final» para enfrentar el déficit presupuestario, la migración ilegal e inseguridad ciudadana.







