Miles de personas marcharon ayer en Ucrania contra una nueva ley que limita la independencia de dos importantes organismos anticorrupción, una movilización inédita desde el inicio de la guerra contra Rusia.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, defendió ayer dicho cambio legislativo. Los manifestantes, en su mayoría jóvenes, exigieron que el gobierno vete la aplicación de la reforma.
La ley adoptada el martes fue muy criticada por los activistas contra la corrupción en Ucrania, quienes advierten que la creciente presión del gobierno amenaza las reformas necesarias para entrar en la Unión Europea.
Zelenski rechaza las críticas afirmando que la ley es necesaria para erradicar una supuesta influencia rusa en las instituciones anticorrupción, una acusación que los activistas niegan de lleno.
La ley coloca a la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU) y a la Fiscalía Anticorrupción Especializada (SAPO) bajo la autoridad directa del fiscal general, quien es nombrado por el presidente.
Tras reunirse con Zelenski, representantes de ambos organismos reiteraron sus críticas a los cambios y afirmaron que «se requieren pasos legislativos inequívocos para restablecer las garantías revocadas por el Parlamento».
El fiscal general, Ruslan Kravchenko, declaró en una rueda de prensa que mantiene su independencia.
La adopción de la ley por parte del Parlamento el martes desató manifestaciones en Kiev, que fue la primera gran protesta en la capital ucraniana desde el inicio de la guerra con Rusia en 2022.
Más de 1,000 personas participaron, a pesar de que la ley marcial prohíbe las concentraciones multitudinarias.
Bajo la ley marcial también es imposible realizar elecciones para presidente.
PELIGRO POR RECHAZO DE LA UNIÓN EUROPEA
La Comisión Europea expresó el martes su preocupación por la reforma, que calificó como un «grave retroceso» y este miércoles la jefa del ejecutivo de la UE, Ursula von der Leyen, exigió «explicaciones» a Zelenski.
«La presidenta von der Leyen expresó su profunda preocupación por las consecuencias de las enmiendas y solicitó explicaciones al gobierno ucraniano», dijo al periódico Político un portavoz.
Ayer, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, advirtió al Gobierno ucraniano que «limitar la independencia de las agencias anticorrupción obstaculiza el camino de Ucrania» para adherirse a la UE.
«Ucrania pertenece a Europa y nuestro apoyo está dirigido a su pueblo. Pero nuestro apoyo nunca ha sido ni será un cheque en blanco para ninguna acción del gobierno», escribió el ministro de Asuntos Exteriores checo, Jan Lipavský. El ministro trasladó este mismo malestar al encargado de los Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha.
Valdis Dombrovskis, Comisario de Economía, añadió en declaraciones al Financial Times que la asistencia financiera a Ucrania está «condicionada a la transparencia, las reformas judiciales [y] los gobiernos democráticos».
Julia Fromholz, jefa de la División Anticorrupción de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) también expresó su preocupación. En una carta, declaró que la nueva legislación pone en peligro la reputación de Ucrania. «Si esta cuestión sigue sin resolverse, no solo pondrá en peligro las perspectivas de Ucrania de adherirse a la Convención Antisoborno de la OCDE, sino también sus esfuerzos por adherirse a la propia OCDE», afirmó Fromholz.
Así, algunos de los aliados más fuertes de Ucrania en tiempos de la guerra con Rusia han subrayado que este movimiento por parte de Zelenski dificulta mucho continuar apoyándolo.
Las manifestaciones de ayer fueron en la capital, Kiev, y en otras ciudades como Lvov, Odesa y Dnepropetrovsk.
En Kiev se congregaron unas 9,000 personas, según reportes de la prensa. Dichas movilizaciones iniciaron el martes, cuando decenas de jóvenes pernoctaron en la plaza de Kiev.







