La intensidad de las protestas contra el sistema teocrático de la República Islámica de Irán disminuyó tras la brutal represión del movimiento, que dejó miles de muertos en medio de un apagón de internet, afirmaron este viernes organismos de monitoreo.
El hijo del difunto sah de Irán afirmó que confía en la caída de la república islámica y pidió una intervención extranjera. Pero la amenaza de una acción militar por parte de Estados Unidos, de momento, parece haber mermado.
El movimiento de protesta empezó el 28 de diciembre en Teherán en contra del costo de la vida, pero se extendió a otras ciudades para reclamar la caída del sistema clerical que ha gobernado el país desde la revolución de 1979.
Los iraníes comenzaron a salir a las calles de las grandes ciudades a partir del 8 de enero, pero las autoridades impusieron inmediatamente un bloqueo de Internet que, según los activistas, buscó ocultar la magnitud de la represión.
La «brutal» represión «probablemente haya sofocado el movimiento de protesta por ahora», afirmó el Instituto para el Estudio de la Guerra, con sede en Estados Unidos y que monitorea las protestas.
«Sin embargo, la movilización generalizada de las fuerzas de seguridad (…) es insostenible, lo que hace posible que las protestas se reanuden», añadió.
Reza Pahlavi, el hijo del difunto monarca Mohamad Reza Pahlavi, declaró en una rueda de prensa en Washington que «la República Islámica caerá, no es cuestión de si (caerá), sino de cuándo».
La oenegé Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, contabiliza al menos 3,428 manifestantes muertos a manos de las fuerzas de seguridad, en casos verificados por ella misma o por fuentes independientes.
Reza Pahlavi, el hijo del difunto monarca Mohamad Reza Pahlavi, declaró en una rueda de prensa en Washington que «la República Islámica caerá, no es cuestión de si (caerá), sino de cuándo».
«Regresaré a Irán», agregó el hijo del sah, que vive exiliado en Estados Unidos desde la revolución islámica de 1979 que derrocó a su padre.
La oenegé Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, contabiliza al menos 3,428 manifestantes muertos a manos de las fuerzas de seguridad, en casos verificados por ella misma o por fuentes independientes.
Otras estimaciones sitúan el número de muertos en más de 5,000, y posiblemente hasta 20.000, ya que el bloqueo de Internet dificulta una verificación independiente, según IHR.
El canal opositor Iran International, que opera desde fuera del país, afirmó que al menos 12,000 personas murieron durante las protestas, citando fuentes gubernamentales y de seguridad de alto nivel.
El director de IHR, Mahmood Amiry-Moghaddam, citó «relatos horripilantes de testigos presenciales» sobre «manifestantes muertos a tiros mientras intentaban huir, el uso de armas de guerra y la ejecución en plena calle de manifestantes heridos».







